¿SE PUEDE
VALORAR EL DAÑO PSICOLÓGICO? ¿QUÉ
ES LA PSICOLOGÍA JURÍDICA? Dña.
Victoria Trabazo Arias Editora y Coordinadora Sección
Dentro de la Psicología
hay un área, la jurídica, que se centra principalmente
en valorar hasta qué punto un determinado suceso ha influido
o influirá en la génesis y mantenimiento de un trastorno
posterior de tipo psicológico. Valora las secuelas de un
accidente o de un hecho traumático, las consecuencias de
un despido; e incluso interviene en procesos de familia como adopciones,
patria potestad, etc.
Cada vez son más
frecuentes los informes periciales para apoyar las demandas de
patria potestad o las solicitudes de adopción. Pero los
más comunes son: los que valoran las consecuencias de acontecimientos
traumáticos del tipo accidente de tráfico, peleas,
abusos, violaciones, malos tratos... y los que determinan si la
persona que ha cometido un delito tenía la “capacidad
de actuar culpablemente”, o lo que es lo mismo si es imputable
o no el delito por el que se le acusa. Obtener argumentos que
determinen con claridad este último punto es complejo puesto
que hay infinidad de factores que pueden haber influido en el
comportamiento.
Estamos bastante acostumbrados
a llamar al perito de nuestra compañía de seguros
cuando tenemos un accidente con nuestro vehículo. Un poco
menos común es que requiramos los servicios de un médico
para que realice una valoración del daño sufrido
por el mismo accidente. Pero menos frecuente es aún que
acudamos a un psicólogo para que realice un informe pericial
sobre la influencia que el accidente ha tenido en nosotros: alteraciones
del habla, cambios afectivos, miedos intensos, agresividad, alteraciones
de la personalidad... El perito por medio de test psicológicos
y entrevistas personales deberá valorar en qué grado
y con qué intensidad se producen las alteraciones. En demandas
a las compañías de seguros para obtener una indemnización,
el procedimiento más normal es el de presentar informes
avalando que el daño por el que se reclama efectivamente
existe y es de tal gravedad.
. En los países
anglosajones es muy frecuente requerir informes periciales a un
especialista para estructurar y argumentar una demanda adecuadamente.
En España al ser una opción relativamente reciente
hace que no estemos familiarizados con éste tipo de recursos.
Probablemente conocer nuestros derechos y las posibilidades que
nos ofrecen las leyes haría que consultáramos a
un psicólogo para apoyar nuestras solicitudes o reclamaciones
de tipo económico, penal, laboral o civil.
En los procesos de adopción
el perito analiza la idoneidad de los adoptantes y valora el nuevo
entorno en el que se encontrará el niño. Posteriormente
seguirá la evolución de la nueva familia y prestará
su apoyo para que se consiga una adecuada y plena integración.
En procedimientos de declaración de incapacidad y minusvalía
psíquica se valora hasta qué punto la persona está
impedida para gobernarse por sí misma. Estas y otras funciones
son las que puede desempeñar un psicólogo en el
marco de la psicología jurídica. ¿Se había
planteado alguna vez esta posibilidad?