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Sección:
Salud Mental, Implicaciones Legales y Forenses

LOS RIESGOS PSICOSOCIALES
Mª del Carmen Antón Boix, Abogado del Ilustre Colegio de Madrid

(…) se ha definido el ambiente psicosocial como el abanico socioestructural de oportunidades disponibles para la persona para que ésta pueda satisfacer sus necesidades de bienestar, productividad y autoexperiencia positiva. Dos cuestiones de esta autoexperiencia aparecen como fundamentales para el bienestar y la salud de las personas: la autoestima y la autoeficacia (…)

Los factores de riesgo psicosociales han sido definidos por la Organización Internacional del Trabajo (1986) como “las interacciones entre el contenido, la organización y la gestión del trabajo y las condiciones ambientales, por un lado, y las funciones y necesidades de los trabajadores, por otro. Estas interacciones podrían ejercer una influencia nociva en la salud de los trabajadores a través de sus percepciones y experiencia”

Cox & Griffiths  definen los factores psicosociales (1995): “Aquellos aspectos de la concepción, organización y gestión del trabajo, así como de su contexto social y ambiental que tienen la potencialidad de causar daños físicos, sociales o psicológicos en los trabajadores”.

Para la prevención de riesgos laborales un factor de riesgo laboral es “todo objeto, sustancia, forma de energía o característica de la organización del trabajo que puede contribuir a provocar un accidente de trabajo, agravar las consecuencias del mismo, o provocar, aún a largo plazo, daños a la salud de los trabajadores” –Castejón E. “La evaluación de riesgo: una reflexión”. Salud Trab 1995, 111-112:4-10-.
Esta definición guarda una estrecha relación con el concepto de condiciones de trabajo de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y que incluye de forma inequívoca, la organización del trabajo como posible causa de daños a la salud que deben ser evitados.

            Además de distinta naturaleza y mecanismos de acción, las exposiciones a los factores de riesgo tienen, en la práctica, diversos orígenes, hecho de extraordinaria importancia práctica para la prevención. El origen de las exposiciones a los factores psicosociales debemos buscarlo entre los contenidos y la organización del trabajo. Así, para descubrir las relaciones entre la salud y los factores psicosociales deberemos centrarnos más en los contenidos específicos de las actividades y tareas y sus condiciones de realización (exigencias psicológicas que comportan, margen de autonomía que permiten, relaciones sociales que condicionan, compensaciones que ofrecen a cambio, posibilidades de aprendizaje y de desarrollo de habilidades que propician, perspectivas de promoción, estabilidad del empleo…) que en las propias actividades y tareas en sí mismas. Digamos que, para la psicosociología es importante el cómo se hacen las cosas y no solamente el qué cosas se hacen.

Los factores (de riesgo laboral) psicosociales son pues factores de riesgo (causas de enfermedad) laborales (que se relacionan con las condiciones de trabajo y, fundamentalmente, con su organización) que actúan fundamentalmente a través de procesos psicológicos a los que también denominamos estrés.

Recientemente, se ha definido el ambiente psicosocial como el abanico socioestructural de oportunidades disponibles para la persona para que ésta pueda satisfacer sus necesidades de bienestar, productividad y autoexperiencia positiva. Dos cuestiones de esta autoexperiencia aparecen como fundamentales para el bienestar y la salud de las personas: la autoestima y la autoeficacia.
           
Un ambiente psicosocial que promueve la autoeficacia capacita a las personas para ejercer sus habilidades y para experimentar control. Un ambiente psicosocial que promueva la autoestima capacita a las personas para interaccionar con las demás y para recibir el refuerzo adecuado para realizar bien sus tareas, lo que también beneficia a  la salud y el bienestar. Situaciones contrarias, limitadoras de la autoeficiencia y la autoestima, producen efectos negativos en la salud y el bienestar.

La Constitución Española, en sus artículos 15 y 43, reconoce el derecho a la vida, a la integridad física y a la salud de los ciudadanos. Es competencia de los poderes públicos organizar y tutelar la salud de los ciudadanos a través de medidas preventivas, de las prestaciones y servicios necesarios.

En su artículo 40.2 establece que los poderes públicos fomentarán una política que garantice la formación y readaptación profesionales; velarán por la seguridad e higiene en el trabajo y garantizarán el descanso necesario, mediante la limitación de la jornada laboral, las vacaciones periódicas retribuidas y la promoción de centros adecuados. En el artículo 43.1 se reconoce el derecho a la protección de la salud.

Estos derechos fundamentales reconocidos por la Constitución junto con algunos derechos básicos que los complementan, como son los derechos a la dignidad, a la no discriminación, a la promoción y formación profesional, a la intimidad y a la participación, se están revelando de gran utilidad para luchar contra los riesgos psicosociales, al menos en los casos más dramáticos.

La aprobación de la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales supuso que, por primera vez en nuestro ordenamiento jurídico, esta materia alcanzara la importancia que tiene desde el punto de vista normativo al adquirir el rango de ley formal. Hasta entonces la seguridad e higiene en el trabajo había sido regulada por reglamentos, el primero de ellos fue el Reglamento General de Seguridad e Higiene en el Trabajo aprobado por la Orden de 31 de enero de 1940, el cual fue sustituido por la Orden de 9 de marzo de 1971, por la que se aprobó la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

La nueva Ley impulsó una importante innovación en el panorama normativo español al pretender cubrir no sólo un vacío de regulación, sino también ordenar un material normativo que necesitaba ser urgentemente actualizado y sistematizado.

Sin duda, una de las novedades más relevantes de esta Ley, es la extensión de su ámbito de aplicación a la administración pública, para lo que establece una equivalencia general entre empresario y administración y personal civil a su servicio y trabajador.. Se excluyen del ámbito de la Ley las actividades particulares de policía, seguridad, resguardo aduanero, protección civil y peritaje forense, que por sus propias características hagan imposible su aplicación. No obstante dichas actividades deberán ser reguladas por normativas específicas inspiradas por los principios de la Ley. En el mismo sentido, deberán realizarse adaptaciones en los centros y establecimientos militares y penitenciarios.

El tratamiento que se hace de estos riesgos en nuestra legislación, al igual que en otras legislaciones europeas, suele solaparse con el tratamiento tradicional dado a los derechos de los trabajadores en la legislación laboral. En este sentido, se reconocen una serie de derechos relacionados con la protección de la dignidad, el derecho a la no discriminación, a la promoción profesional, a la intimidad…

La tutela de salud de los trabajadores prevista en nuestro ordenamiento jurídico se extiende a la protección contra patologías de carácter psíquico, puesto que el concepto de salud comprende el bienestar psíquico y mental, como subraya la propia Ley General de Sanidad en su artículo 21 cuando habla de protección integral de la salud de los trabajadores.

Tradicionalmente la legislación de seguridad y salud se ha mostrado bastante insensible hacia la salud psíquica de los trabajadores, pero hay signos evidentes de cambios en los últimos años.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales recoge el principio de adaptar el trabajo a la persona, teniendo en cuenta sus características físicas y psíquicas, y de atenuar el trabajo monótono y repetitivo y reducir los efectos del mismo sobre la salud. Con más claridad señala a lo largo de todo su articulado que la organización y ordenación del trabajo son potenciales factores de riesgo para la salud de los trabajadores.

 Su objetivo principal es la prevención, integrando en la gestión de la empresa la mejora permanente de las condiciones de trabajo. Se trata de evitar el daño provocado por el trabajo y promover la salud de los trabajadores en un sentido amplio, no sólo lo más evidente como los accidentes laborales o el daño físico, sino haciendo una promoción integral e la salud física y mental.

En el artículo 4 Definiciones:… 2º, reestablece que “se entenderá como riesgo laboral la posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. En el apartado 3º la ley señala que “se considerarán como daños derivados del trabajo las enfermedades patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo”.

En el apartado 7º del mismo artículo se define como condición del trabajo “cualquier característica del mismo que pueda tener una influencia significativa en la generación del riesgo para la seguridad y salud del trabajador. Quedan específicamente incluidas en esta definición…d) todas aquellas características del trabajo, incluidas las relativas a su organización y ordenación, que influyan en la magnitud de los riesgos a que está expuesto el trabajador…

En el artículo 14 se recoge el derecho a la protección frente a los riesgos laborales. En el apartado 2 de este artículo la Ley recoge que “en cumplimiento del deber de protección, el empresario deberá garantizar la seguridad y salud de los trabajadores as u servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo”.

Obviamente los principios de la acción preventiva enunciados en el artículo 15 son aplicables no sólo a los riesgos higiénicos, ergonómicos o de seguridad, sino también a los psicosociales. En este sentido el artículo 15 1 d) y g) de la Ley de Prevención justifica la obligatoriedad de la evaluación de riesgos psicosociales al marcar con pautas aplicables en todos los casos:

            d) Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos, así como a la elección de los equipos de trabajo y de producción con miras, en particular a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud.

            g)   Planificar la prevención buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales, y la influencia de los factores ambientales en el trabajo.

            Por último, podemos también señalar el reconocimiento que el Reglamento de los Servicios de Prevención hace de la psicosociología como una disciplina preventiva, al plantear la existencia de expertos en dicha especialidad como recurso humano obligatorio en los servicios de prevención, a fin de desarrollar adecuadamente la actividad preventiva.

            En cualquier caso hay que señalar que no existe regulación específica sobre los riesgos psicosociales, al contrario que sucede con otros riesgos higiénicos o de seguridad.

I Plan Director en Prevención de Riesgos Laborales 2004-2007.