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SECUELAS
PSICOLÓGICAS DE LOS ABUSOS SEXUALES
Dña. Victoria Trabazo Arias,
Editora y Coordinadora Sección
Quizás parezca que este problema
es poco frecuente, que eso sólo les pasa a los demás,
pero las investigaciones demuestran que esto no es así.
De una muestra de 2004 mujeres, el 14,5 % habían sufrido
agresiones sexuales, pero sólo el 29% habían
denunciado el hecho a la policía (Kilpatrick et al.
1987). Otros datos sobre la victimización sexual
en la infancia revelan que el 19-20% han recibido abusos sexuales
en esa época de su vida.
Denunciar un abuso
implica casi siempre tener que aguantar las miradas inquisitivas
de amigos, dudas sobre la veracidad de lo contado, revivencia
del suceso, etcétera. Por esa razón las personas
que han sido violadas tienden a evitar pasar por este difícil
proceso. En el próximo número profundizaré
más en las implicaciones forenses relacionadas con
este tema.
¿Cuáles
son los síntomas en víctimas recientes de violación?.
Las reacciones más persistentes tras la violación
son miedos intensos a situaciones relacionadas con la agresión
(miedo a estar sola, a estar a oscuras, a salir de noche,
etc.), ansiedad general difusa, pérdida de control,
miedo a la muerte, sentimientos de culpa por lo que pudo haber
hecho y no hizo, lavados constantes y pérdida de la
autoestima. Una vez pasados unos meses los síntomas
que pueden persistir son: Alteraciones en el apetito y el
sueño, tensión muscular, nivel de alerta muy
alto, taquicardia, pérdida del deseo sexual, lloros
incontrolados, también evitación de situaciones
temidas, aislamiento social, pensamientos e imágenes
desagradables, reexperimentación de lo ocurrido y por
último, sentimientos de vergüenza o culpa.
En el mejor de los
casos, la víctima consigue rehacer su vida en un tiempo
aproximado de 6 semanas, pero la realidad es que en la mayoría
de los caso las secuelas perduran durante más tiempo
(varios años).
El grado de violencia
en la violación y la relación de la víctima
con el agresor, definen la gravedad de la sintomatología
resultante del abuso. Por otro lado, un factor que va a predecir
con gran fiabilidad la superación del acontecimiento
traumático, es sin lugar a dudas, la cantidad de apoyo
social de que disponga la víctima. A mayor respaldo
de amigos y familiares, más probabilidad de superar
sus secuelas en menor tiempo.
¿Qué
ocurre “en la cabeza” de la víctima para
que perduren las secuelas tras la agresión?. Mientras
se produce el abuso, cada elemento de la situación
(ruidos, olores, objetos, aspecto del agresor...), queda gravado
con una fuerza anormalmente intensa, uniéndose en su
mente como un todo. Es como si volcáramos en un cajón
todos los archivos que previamente estaban clasificados y
separados. A partir de ese momento, el contacto con cualquiera
de esos elementos va a generar la reexperimentación
o el recuerdo del abuso. El paciente será incapaz,
por ejemplo, de separar una navaja de un chico con el pelo
corto, forman parte de un todo. La labor terapéutica
aquí será la de separar y clasificar de nuevo
los hechos y los sentimientos en su archivador correspondiente.
Como medida de precaución
para los padres, es conveniente facilitar el diálogo,
especialmente con las hijas, para que pueda detectarse con
la mayor brevedad cualquier posible abuso sexual sufrido por
éstas. Hay que informarles de que existe esa posibilidad,
de que hay que tener cuidado y de que pase lo que pase, es
necesario que informen a sus padres de cualquier intento o
sospecha de abuso.
Por el contrario, su
usted ha sufrido abusos sexuales, y padece algunos de los
síntomas descritos anteriormente, busque la ayuda de
un psicólogo para superar más rápidamente
el hecho traumático y sus consecuencias. El tratamiento
es muy específico y efectivo.
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