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Sección:
Neuropsicología


FASE INICIAL DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Dr. Santiago Fernández González Editor y Coordinador de la sección de Neuropsicología

El inicio de la enfermedad de alzheimer suele pasar desapercibido para todo el mundo incluido el mismo paciente. El motivo de esto no es otro que los cambios son muy sutiles y el deterioro no afecta a las actividades de la vida diaria del paciente. Es decir, lo recursos mentales que se están viendo afectados por el curso de la enfermedad no se ven reflejados a “nivel practico” en la vida del paciente. Esto es a lo que los profesionales llamamos manifestaciones clínicas. En este punto de la enfermedad, seamos sinceros, el diagnostico hoy por hoy es imposible, y probablemente lo seguirá siendo durante muchos años, con permiso, desde luego, de los genetistas.

De forma progresiva las diferentes funciones que se están viendo afectadas por este proceso empezaran a manifestarse en el quehacer diario de los enfermos. Las primeras manifestaciones se suelen dar en forma de pequeños olvidos (también llamados olvidos benignos). Estas manifestaciones suelen ser del tipo “no se donde me he dejado las llaves”, “que era lo que tenia que comprar”,.... Evidentemente no hay ni que decir que esto en un momento otro de la vida esto nos pasa a todos y eso no quiere decir que vallamos a tener Alzheimer. De hecho lo habitual de estas manifestaciones iniciales es lo que dificulta el diagnostico temprano, ya que son numerosas las circunstancias en las que se manifiestan este tipo de olvidos y que no siempre están relacionados con la edad sino también pueden (y suelen) estarlo con situaciones estresantes. Lo que diferenciará definitivamente a los enfermos de Alzheimer de los individuos no enfermos será la evolución de estos síntomas. En el individuo sano esta sintomatología evolucionará dependiendo de cual haya sido su origen. Si el origen era una situación relacionada con el estrés, la sintomatología desaparecerá cundo esta situación haya desaparecido mientras que si el origen es la edad avanzada, la sintomatología permanecerá mas o menos estable durante un periodo prolongado de tiempo, y sobre todo no se extenderá a otras funciones cognitivas. Por otro lado tendremos al sujeto que va a evolucionar hacia la enfermedad. Este va a mostrar un progresivo deterioro que además va a extenderse a otras funciones cognitivas.

Evolución de la enfermedad.

La evolución que el paciente enfermo de Alzheimer va a sufrir, aunque existe lo que podríamos llamar un estereotipo, va a variar de unos individuos a otros. Las variaciones entre diferentes individuos se van a centrar en la rapidez de la aparición de los diferentes síntomas y en las manifestaciones clínicas que estos van a tener en la vida diaria de los pacientes. En este punto habría que introducir un concepto que es el de las demandas del ambiente. Por eso entenderemos lo que las circunstancias y el entorno nos pide, y en función de eso notaremos más o menos los síntomas. Por ejemplo, si un pastor sufre un deterioro en las funciones responsables de la lectura, no afectara en absoluto a su trabajo, mientras que si le ocurre lo mismo a un bibliotecario las consecuencias serán nefastas. Ante un mismo daño consecuencias en las actividades de la vida diaria diferentes.

En el caso del enfermo de Alzheimer las funciones cognitivas se van a ir deteriorando de forma progresiva comenzando con la llamada memoria episódica, tema que nos ocupara el mes que viene.

 

 

 

 

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