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Sección:
Neuropsicología


NO ME ACUERDO DE LO QUE TENIA QUE HACER
Dr. Santiago Fernández González Editor y Coordinador de la sección de Neuropsicología

Creo que esta es una de las frases que más he oído en mi ejercicio profesional. La verdad es que en un momento u otro de nuestra vida hemos tenido la sensación de que de alguna manera nuestra memoria nos estaba jugando una mala pasada. ¿Quién no ha llegado a una habitación y no sabia a que había ido a ella?, ¿a quien no le han asegurado que le han dicho algo y no tiene la mas mínima idea?.
Veamos cuales son las causas que provocan esto, que consecuencia tiene y como podemos ponerle remedio.

Causas.
Las causas que están detrás de estos fallos de memoria pueden ser de lo más variadas, y la mayoría no indica ningún tipo de patología. La principal causa por la que no nos acordamos de las cosas es simplemente por que no hayamos prestado la suficiente atención. La memoria es un sistema complejo en el que podemos diferenciar tres fases. Un primera en la que se codifica la información que hemos percibido por los sentidos, una segunda fase en la que la información que ha sido codificada se almacena en los sistemas de almacenamiento de la información y por ultimo una tercera fase en la que recuperamos la información que previamente hemos guardado. Estos tres sistemas interaccionan entre si continuamente, y no se podría entender uno sin los otros. Pues bien, habitualmente cuando no nos acordamos de algo que teníamos que hacer suele ser por que no hemos procesado la información de manera adecuada. Pues bien, como ya he dicho detrás de este mal funcionamiento suele estar una falta de atención. Hablando de la memoria hay una máxima que es que NO SE PUEDE RECORDAR AQUELLO QUE NO SE HA ATENDIDO, por lo que en la mayoría de los casos en los que no nos acordamos de algo no es por un problema de nuestra memoria, sino por un problema de atención.
Sin darnos cuenta, en muchas ocasiones estamos atendiendo a cosas que impiden que atendamos a aquello que de verdad nos interesa. Por ejemplo si en un momento determinado estamos muy preocupados por algo (dicho coloquialmente “algo nos ronda por la cabeza”) estamos, de manera indirecta, “saturando” nuestra atención, ya que esta tiene unos recursos limitados y por tanto no podemos estar a tendiendo a diferentes cosas a la vez, de manera que si en alguna ocasión necesitamos prestar mayor atención a algo y no somos capaces de dejar de atender a eso que nos preocupa no procesaremos bien lo nuevo.

Hagamos un ejemplo. Podría decir si En el tiempo que lleva leyendo este artículo se ha producido algún cambio en su entorno. Probablemente su respuesta sea “no lo se”. Esto no refleja un problema de memoria sino que su atención estaba puesta en estas líneas (eso espero).

Muchas personas piensan, sobre todo a partir de los 60 años, que todo esto que he descrito anteriormente es indicativo del inicio de una demencia, y en la mayoría de las ocasiones no hay nada más lejos de la realidad. Para luchar contra esto podemos utilizar dos estrategias. La primera tiene que ver con la atención, ya que en la mayoría de los casos es de lo que se trata. Lo que podemos hacer para acordarnos mejor es en el momento de recibir la información, focalizar toda nuestra atención en aquello que queremos recordar. Un buen truco para ello es por ejemplo repetir en voz alta lo que queremos recordar. Con ello nos forzamos a prestar atención a esta información.

En el caso de que ya no nos acordemos un buen truco para recordar es repasar lo que hemos hecho incluso volver a la habitación de la que veníamos. A esto se le llaman claves contextuales y no son ni más ni menos que facilitadotes del recuerdo.

Por ultimo, y aunque parezca paradójico puede facilitar nuestro recuerdo simplemente el no continuar intentando recordar. Puede que entonces aparezca la información.

 

 

 

 

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