La Revista de la Salud Mental
Conoce todos los caminos que conducen al bienestar


Sección:
Salud Mental en el Trabajo

¿Cómo puedo influir en los demás para estar más tranquilo?
Beatriz Becerro de Bengoa y Alfonso Alonso Parga. Editores y Coordinadores de la sección: Salud Mental en el Trabajo

Para responder a esta pregunta hay que desarrollar una serie de habilidades que a continuación comentamos.

La persona capaz de influir en los demás debe saber:

1. Comprender la conducta humana.

Como se ha comentado en artículos anteriores, saber qué motiva a la gente, o conocer qué provoca los patrones de conducta del sujeto o de las personas, es la única manera de averiguar cuáles son los móviles de actuación de los demás. Para eso, es necesario estudiar u observar detenidamente para poder analizar y llegar a las conclusiones adecuadas. Una forma de averiguarlo es a través de preguntar a los demás el por qué han actuado de esta o aquella forma.

2. Predecir la conducta de los demás.

Entender la conducta pasada genera una habilidad humana eficaz. En este sentido, se trata de ver las causas de una conducta. Como acabamos de decir, a través de un buen sondeo se puede llegar a unas conclusiones muy positivas. Pongamos un ejemplo muy común. Imaginemos que estamos con algún ser querido: hermano, padre, abuela... hablando de alguna cosa divertida. A veces ocurre, que antes de que nos cuente lo que sucedió,  nos anticipamos y descubrimos lo que ocurrió. Si se sigue practicando, hay que conseguir aumentar de nivel: predecir el comportamiento. Para eso, lo más interesante es buscar o empatizar (ponerse en el lugar de la otra persona) con el que se pretende predecir la conducta. Es como si pensáramos con la cabeza del otro, o lo que es lo mismo, conseguir entender sus criterios de decisión.. Siguiendo con el mismo ejemplo, estaríamos hablando con ese familiar y le decimos que no hagas “tal cosa”. En ese momento ese familiar te pregunta: ¿cómo sabías que iba a hacer “tal cosa”?.

3. Dirigir, cambiar y controlar la conducta.

Tanto la comprensión como la predicción de la conducta, son habilidades pasivas. Por el contrario, la dirección, el cambio y el control de la conducta requieren un esfuerzo superior. De hecho, es donde uno mismo puede medir sus propios resultados esperados finales. En este sentido, influyen sobre todo aspectos como la decisión (decir las cosas sin titubear) y el temperamento (la actitud que se muestra debe de estar unida a la emoción que se quiere expresar).

4. Controlar a la gente.

La palabra control suele generar connotaciones negativas como la palabra manipulación de los demás. Es clave influir a través de los valores. Uno de estos valores representativos es “la honestidad”. Es el medio más adecuado para poder influir en los demás.

5. No usar siempre el martillo para hacer el trabajo.

Según el trabajo que se tenga que realizar, se elige una herramienta u otra. El martillo se usa para clavar clavos, por eso, nunca lo utilizaríamos para cortar un cable de teléfono, para este trabajo, lo ideal es ayudarse de un alicate.
Del mismo modo, para influir con eficacia, no se debe ver a los demás como a clavos (no podemos tratar a las personas como a clavos), sino que en función de quien sea la persona, la situación en la que está y sus circunstancias deberemos de utilizar una manera de actuar (herramienta) u otra. Por ejemplo: si estamos ante una emergencia como un incendio, daremos una orden sin ningún titubeo (forma de actuación martillo). Pero si esa persona en ese incendio requiere de nuestro apoyo porque está incapacitada, no daremos ninguna orden, simplemente actuaremos con frases como “no te preocupes, todo saldrá bien” (otra forma de actuación o herramienta, como el alicate).
En definitiva, de lo que se trata es de saber analizar bien cada situación para actuar acorde a la misma.

 

 

 


Beatriz Becerro de Bengoa


Alfonso Alonso Parga