La
comunicación, clave de un equilibrio saludable
Beatriz Becerro de Bengoa y Alfonso Alonso Parga Editores
y Coordinadores de la sección: Salud Mental en el Trabajo
¡Me encuentro fatal!, ¡no quiero
ni coger el teléfono!, ¡estoy sin ganas de ir a trabajar!,
¡todo me sale mal!.
¿Qué
pasa cuando me encuentro mal y tengo que dar la cara al público?,
¿cuando he ido a trabajar pero estoy muy molesto con un compañero
o superior que sé irremediablemente que debo volver a verle
y trabajar con el.?
Habría
que preguntarse de dónde viene ese malestar creado. Muchas
veces sin motivo aparente nuestras reacciones no son lo más
adecuadas para una convivencia efectiva.
Todos sabemos
que tenemos que pasar muchas horas de nuestra vida trabajando, y
por ello hemos de intentar hacer de este escenario el mejor lugar
posible para gastar nuestro valioso tiempo.
Efectivamente
la comunicación tanto verbal como no verbal es esencial.
Ante situaciones laborales de tensión donde a veces el estrés
se convierte en una situación de enfermedad no deseada, el
hecho de tener a alguien con quien poder entablar una conversación,
ya es un gran paso para superar las dificultades. Es primordial
poder contar con la familia, o los amigos, o los compañeros
de trabajo, o en momentos específicos el apoyo de un profesional,
para hacerles partícipes de situaciones en las que muchas
veces, ya el simple hecho de compartirlos y convertir ese malestar
en algo tangible como son las palabras, hace que el propio afectado
se "de cuenta" de todo lo que está pasando
y así facilitar una vía para la solución más
adecuada.
Efectivamente
"el darse cuenta" de la situación límite a la que
uno está expuesto, es esencial para comenzar el plan de acción
hacia la superación de cualquier problema.
Ante problemas
que nos superan, el hombre puede bloquearse a todos los niveles
derivando en trastornos físicos realmente importantes, desde
tícs nerviosos que pueden no tener trascendencia ninguna
hasta conductas suicidas como es el caso de 850.000 personas al
año que deciden poner fin a su existencia ante depresiones.
Según
los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 121
millones de personas en el mundo están afectadas por una
enfermedad mental cada vez más frecuente, la depresión.
Esa situación en la que el estado de ánimo se ve afectado
por multitud de cambios que hacen invisibles aquellas situaciones
o aspectos de la vida que antes proporcionaban una gran satisfacción.
¿Por
qué las organizaciones, cada vez más frecuentemente
demandan cursos de gestión de conflictos, inoculación
al estrés, asertividad, positivismo, habilidades de comunicación
y en definitiva cursos de habilidades interpersonales?. Pues bien,
la respuesta es obvia, a la empresa no le interesa las bajas por
situaciones de estrés, es evidente que están aumentando
las enfermedades mentales debido a la presión laboral que
estamos viviendo.
El hombre
por su naturaleza afortunadamente posee la capacidad para experimentan
multitud de sentimientos, como alegría, pena, euforia, tristeza,
felicidad, y un etcétera de sensaciones. El problema surge
cuando esas sensaciones se van acumulando dentro de uno mismo, sin
posibilidad de compartirlas con alguien, sin el contacto físico,
sin miradas, ni risas, ni llantos, sin gestos de asentimiento o
de rechazo. El ser humano es esencialmente comunicativo y necesita
de los demás para mantener un equilibrio saludable. Ahora
bien, es importante que las relaciones sean evidentemente, buenas
relaciones, conseguir siempre pensar en positivo. El negativizar
las situaciones, las sensaciones, los pensamientos, solo nos arrastra
a la tristeza, a NO disfrutar de las cosas, a cambiar incluso algunas
de nuestras conductas habituales.
Cuando hablamos
con alguien necesitamos de una mirada, una sonrisa, ver si nuestro
interlocutor entiende lo que decimos, sentir según su lenguaje
no verbal, como está percibiendo nuestras palabras. Es necesario
que exista una comunicación bidireccional, es decir, que
los dos aporten su sentir, su comprensión, su pensamiento.
Está
demostrado: "El ser humano necesita de los demás para
sobre vivir". |