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Sección:
Salud Mental en el Trabajo

PELIGRO, RIESGO y DAÑO EN EL TRABAJO
Beatriz Becerro de Bengoa y Alfonso Alonso Parga Editores y Coordinadores de la sección: Salud Mental en el Trabajo

Hay muchos enfoques sobre cómo mejorar la salud en el trabajo. Hoy en día, el enfoque que ofrece el área de Prevención de Riesgos Laborales es uno de los más destacados. Aludimos muy frecuentemente al dicho popular "más vale prevenir...". y sería de gran ayuda si además de aludir al dicho, lo pusiéramos en práctica. Los peligros y riesgos siempre existen y existirán. Además, obviamente, es mejor tener salud que estar enfermo.¡Es evidente!.

Vamos a ahondar un poco más desde esta perspectiva, la Prevención de Riesgos Laborales, hablando de salud en el trabajo.

¿Se han preguntado alguna vez sobre la diferencia entre peligro, riesgo y daño?, o ¿cómo identificar los peligros?, o si ¿podemos tomar alguna medida preventiva ante estas situaciones?, ¿qué tipo de medida?. Tomar en consideración estas preguntas, es fundamental para abordar la existencia de un problema laboral . Aclaremos un poco más esta afirmación, empezando por las propias definiciones.

Por PELIGRO se entiende, todo aquello que puede producir daño o un deterioro en la calidad de vida individual o colectiva de las personas. Por peligro, se entiende también aquello que tiene una magnitud significativa. Por ejemplo, en estas fechas navideñas, es muy común beber y después coger el coche. A veces el nivel de alcoholemia es tan elevado en una persona que no es capaz de articular palabra atreviéndose a coger el coche después de intentar abrir la puerta del mismo, durante media hora. El peligro de accidente tanto para él como para los demás es evidente.

Por RIESGO entendemos, la probabilidad de que se materialice de forma efectiva cierto peligro y se produzca un daño material y/o físico, siendo susceptible por ello, de cuantificarse. En el ejemplo anterior de la persona que bebe, el peligro es seguro que se produzca, y por tanto, el riesgo o la probabilidad que se produzca es inmenso. Cuanto menor sea el nivel de alcohol en sangre, el riesgo o probabilidad disminuye, sin embargo, independientemente de que se produzca el accidente o no, el peligro sigue siendo el mismo.

Los DAÑOS derivados del trabajo son las enfermedades, patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo. Sigamos con el ejemplo del accidente "in itinere" (yendo o saliendo del trabajo). Los daños que se pueden ocasionar son de diversa índole. Tan distintos pueden ser, que la persona accidentada puede tener desde un arañazo en la pierna, o una muñeca dislocada, hasta, en el peor de los daños, la propia muerte.

Cuando los daños, peligros y riesgos son muy evidentes como en el ejemplo anterior, es más fácil de detectarlos y cuantificarlo. Ahora bien, qué ocurre cuando no es tan sencillo de detectar, cuando no somos capaces de entender qué es lo que nos está afectando tanto y por qué. Cuando lo que nos ocurre afecta más a nuestra conducta y nuestra mente, a situaciones que no llegamos a visualizar de forma tan clara.

Siguiendo con las diferentes situaciones cotidianas que nos pueden ocurrir en un momento dado de nuestra vida, pueden surgir momentos de tensión por sobrecarga laboral que desemboquen en estados de ansiedad que paralizan. En alguna ocasión puede ocurrir ( y ustedes quizás lo habrán vivido) que durante esos periodos de presión laboral nos paralizamos ante situaciones rutinarias, pongamos como ejemplo la ducha diaria para asistir al trabajo, (¡Dios, no puedo ducharme!) , esto poco a poco puede concluir en una situación no deseada, como sentirse poco higiénico e incluso oler mal por falta de aseo, situaciones que no benefician en absoluto la autoestima.

Si el problema tiene tal magnitud en la que la falta de aseo se convierte en insufrible, puede llegar a provocar un rechazo por parte de los demás, convirtiéndose en un peligro, ya que se puede producir el riesgo de un posible aislamiento . Si esto llega a término y realmente se provoca tal aislamiento podríamos empezar a hablar de daño, un aislamiento con sus correspondientes consecuencias que perjudique enormemente a la persona, provocando un daño como por ejemplo una depresión

Estamos utilizando un caso generalizado, con consecuencias concretas, en las que ante una situación de estrés laboral continuada en el tiempo, ha provocado estados de ansiedad donde sus consecuencias no han sido las más deseadas, sin embargo, actualmente se viven situaciones en el trabajo por falta de motivación mucho más importantes de lo que nos pensamos. No estamos hablando de una persona con un problema de falta de aseo, sino, de una persona con problemas laborales más graves, en las que una de las conductas inconscientes es la falta de aseo y a partir de ahí, se desencadenan multitud de consecuencias no deseadas. Aunque parezca increíble, es más común de lo que creemos.

No todos los daños son igual de graves, y tampoco siempre los síntomas afloran enseguida. Es decir, una enfermedad aparentemente sencilla de curar considerada como incapacidad temporal, puede que de lugar a una incapacidad permanente, debido al tratamiento tardío.

El estrés, siendo inevitable y parte de nuestra vida diaria, si perdura en el tiempo, las consecuencias pueden ser muy graves. Esta enfermedad es común a todos los puestos de trabajos, independientemente del sector en el que se ubique. El estrés, puede aparecer por cualquier motivo y en cualquier situación.

Nos encontramos ante una situación laboral en la que el estrés forma parte del día a día, el estrés como sobrecarga impuesta, deja al ser humano vulnerable de padecer crisis nerviosas, agotamiento, neurosis debido a la presión psíquica, acoso, miedo ante el cúmulo de acontecimientos trágicos.

¿Cómo podemos prevenir este efecto dominó antes de que aparezca el daño, a veces irreparable?. Es importante que en cuanto seamos conscientes de la existencia de un peligro, y ante el riesgo de convertirse en daño, seamos capaces de gestionar el miedo, reorganizando nuestro tiempo y nuestra conducta de tal forma que sólo se quede en probabilidad y no se haga efectivo ni física ni mentalmente. No siempre podremos hacerle frente a estos momentos de sobrecarga, pero SI podemos desarrollar las habilidades necesarias para que nuestro cuerpo y nuestra mente salven con éxito estos periodos de presión laboral.

 


Beatriz Becerro de Bengoa


Alfonso Alonso Parga

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