Los
animales como terapeutas II
Alejandra Carmona Franco, Editora
y Coordinadora de la sección: "Apoyo a
otras disciplinas"
Los
perros lazarillo, los animales de compañía
como los perros y los gatos, los caballos y los delfines
nos ofrecen un sin fin de beneficios.
En el artículo del pasado mes comentamos los
aspectos generales de las terapias basadas en el apoyo
con animales. Ya se explico que la base de la terapia
con animales se basa en la promoción de la
salud y bienestar físico y psicológico
de las personas. Hoy profundizaremos un poco más
en cada una de sus vertientes.
Respecto a la terapia con animales de compañía
son por ejemplo conocidos los trabajos que se realizan
con las personas ciegas y los perros lazarillo. En
España la ONCE tiene un programa de adiestramiento
de perros para esta función. Se suele trabajar
con perros de razas de ovejeras alemanes y belgas,
ya que estas razas son especiales por sus cualidades
de inteligencia, fidelidad y docilidad, siendo fundamental
que el perro no sea nervioso, asustadizo ni agresivo.
También se tiene en cuenta el sexo del perro,
prefiriéndose a las hembras, ya que los machos
se distraen más y pueden volverse peligrosos
si se cruzan con una hembra en celo.
Estos perros no comienzan su adiestramiento hasta
los catorce o los dieciséis meses de edad,
quedando hasta entonces a cargo de familias de acogida.
El adiestramiento completo varía según
las escuelas y debe pasar una serie de fases, comenzando
por el aprendizaje de ejercicios de obediencia como
asumir posiciones determinadas, entregar objetos,
encontrar asientos libres, encontrar puertas, adecuar
su paso al del hombre, caminar un poco más
adelante y siempre a la izquierda de la persona conducida,
y habituarse a llevar el aparejo habitual.
| Posteriormente
pasan a aprender a evitar los obstáculos
y después a caminar por diferentes medios
desde el campo hasta la ciudad. La última
fase se realiza con la persona invidente. En esta
fase el perro estará al lado de la persona
invidente las 24 horas del día aprendiendo
a conocerse y adaptar lo que el perro ha aprendido
con el instructor. |
|
Durante toda la fase de aprendizaje del animal se
hacen valoraciones sobre la adecuación de las
habilidades de los canes a las exigencias de los objetivos
finales, por lo que son muchos los animales que no
superan estos entrenamientos. Pero estos animales
en parte ya entrenados, pueden tener otras aptitudes
que son adaptables a necesidades menos exigentes como
las que presentan personas con discapacidades motrices
o con hipoacusia. Para la ayuda a personas con discapacidades
motrices se enseña al perro ejercicios como
acarrear objetos y acercarlos, o ayudar a desplazar
la silla de ruedas; en el caso de las deficiencias
auditivas se enseñan ejercicios tales como
diferenciar sonidos como el del teléfono o
la puerta.
Existen otros entrenamientos más generales
encaminados a enseñar habilidades básicas
de obediencia fundamentalmente dirigido a los perros,
cuya función es la de hacer más óptima
la convivencia.
Todas
estas actuaciones tienen como objetivo conseguir un
mayor bienestar físico, psicológico
y social de las personas con discapacidades, ya que
tener algún tipo de discapacidad tiene graves
inconvenientes a la hora de adaptarse a las exigencias
de la vida cotidiana. En este sentido es frecuente
que aparezcan dificultades psicológicas de
adaptación a la situación de minusvalía,
sobre todo cuando ésta aparece como consecuencia
de algún evento (enfermedad o accidente) que
provoca que la persona pierda una capacidad que antes
tenía. Cuando se dan estas circunstancias adquiere
una mayor importancia, si cabe, la compañía
y apoyo de un animal entrenado, favoreciendo emociones
positivas que ayudan al afrontamiento y adaptación
de una nueva vida con muchas posibilidades.
Además, los perros como animales de compañía,
son amigos ideales que favorecen la movilización
de las personas retraídas y con tendencia a
salir poco de casa, así como favorecedores
de la realización de ejercicio.
Pero
no sólo los perros son óptimos como
animales de compañía, también
los gatos presentan grandes cualidades. El carácter
tranquilo y apacible de los gatos reduce el estrés
de sus dueños, su ronroneo y sus muestras de
cariño y acercamiento promueven estados de
bienestar y, una ventaja fundamental de estos animales
es que requieren menos cuidado ya que son más
independientes.
Cuando se piensa en favorecer y fomentar el cuidado
físico y psicológico por medio de la
compañía de los animales, hay que tener
presente una serie de premisas que garanticen el bienestar
de ambos, mascota y dueño. Así, adquirir
un animal de compañía no debe suponer
un sustitutivo del afecto de los familiares y no debe
suponer esfuerzos que el cuidador no vaya a poder
realizar. Estas premisas deben ser especialmente cuidadas,
sobre todo con los niños y las personas mayores.
En el caso de los niños se ha demostrado que
fomenta la responsabilidad, pero el cuidado completo
no debe recaer en el niño, por lo que habrá
que tener especial cuidado respecto a lo que se le
pide que realice. Respecto a los mayores, hay estudios
que avalan la conveniencia en muchos casos de la compañía
de una mascota, en ocasiones la iniciativa surge de
la propia persona y otras de los familiares que regalan
un perro o gato para que haga compañía
a la persona anciana, pero en ningún caso debe
ser un sustitutivo del cariño y compañía
de los familiares y así hay que hacerlo entender.
Otro gran bloque de actuación se realiza con
los caballos, la hipoterapia, que está encaminada
a trabajar aspectos más concretos de patologías
físicas y psicológicas. La base fundamental
de esta terapia es el movimiento del animal, que provoca
a su vez una movilización de todos los músculos
del cuerpo de la persona, siendo además estos
movimientos muy similares a los que realiza el cuerpo
humano al andar. Esta creación de sensaciones
en la persona a través del caballo provoca
una estimulación y respuesta en los músculos
similar a una rehabilitación fisioterapéutica,
con la ventaja de que con estos ejercicios la persona
asume un papel activo en el proceso, favoreciendo
también aspectos como el equilibrio y la coordinación,
y aumenta la percepción de sensaciones así
como la atención. Además, el carácter
lúdico y su realización en espacios
abiertos en armonía con la naturaleza aumenta
la motivación y las emociones positivas, y
fomenta otras actitudes como la responsabilidad hacia
el autocuidado y el cuidado de los animales, favorece
las relaciones sociales y aumenta la autoestima al
promover nuevas acciones con resultados positivos.
Por último hablaremos de la terapia con los
delfines o delfinoterapia. Los delfines son animales
inteligentes, delicados, alegres, afectuosos y juguetones,
cualidades inmejorables para el trabajo con niños
autistas que tienen importantes dificultades de procesamiento
y entendimiento del mundo que les rodea. La base de
estas terapias se encuentra en la estimulación
cerebral a través de las emisiones acústicas
de los delfines, cuyos fundamentos se encuentran en
la biosónica. Esta estimulación tiende
a equilibrar los hemisferios cerebrales y a mejorar
su sincronía. Estos cambios activan el sistema
inmune y favorece la autoregulación de procesos
metabólicos. En términos generales el
trabajo con niños autistas y delfines pasa
por varias fases: en un período inicial se
trabaja la adaptación del niño al agua
como medio extraño para él, habrá
que trabajar también su autonomía dentro
del agua, con ejercicios de flotabilidad y de relajación;
posteriormente se trabaja la adaptación al
delfín con aproximaciones sucesivas y seguras,
hasta poder llegar a establecer una relación
de juego. Esta terapia tiene el inconveniente de ser
muy costosa y escasa, ya que requiere centros muy
especializados y hay pocos.
Respecto a las terapias asistidas con animales, ya
sean animales de compañía, caballos
o delfines, hay que tener presente que son siempre
complementarias a otros tratamientos, y en general,
no se pueden plantear como único sistema de
rehabilitación o tratamiento.