Los
animales como terapeutas
Alejandra Carmona Franco, Editora
y Coordinadora de la sección: "Apoyo a
otras disciplinas"
La terapia con animales
es un concepto que se ha ido formando con el objetivo
de tratar diferentes problemáticas del ser
humano, tanto físicas como psíquicas,
a través de la interacción con los animales.
En general, los estados emocionales como la alegría
o la tranquilidad favorecen la recuperación
de estados depresivos, ayudan a modular la ansiedad
o ayudan a la recuperación de enfermedades
físicas, dada la estrecha relación entre
el cuerpo, la mente y las emociones.
El contacto con los animales tiende a inducir estas
sensaciones placenteras en la persona, entre ellas
una sensación de tranquilidad. Además,
el hecho de que el animal interactúe con nosotros,
crea vínculos afectivos que ayudan en los procesos
emocionales, favorecen el contacto social y aumenta
el interés por el entorno, ayudan a romper
la falta de comunicación, aumentan la autoestima
y disminuyen los sentimientos de soledad.
Los estudios realizados sobre la terapia con animales
constatan cambios en el sistema inmunológico
y en la generación de sustancias moduladoras
del sueño y de procesos dolorosos.
Otros estudios más actuales apuntan el beneficio
de la interacción con los animales con una
menor evolución del deterioro cognitivo, la
disminución de la agresividad y la agitación,
los efectos sobre la hiperactividad, la disminución
en los trastornos del humor, o la disminución
en el impacto de los hechos estresantes de la vida
diaria.
Respecto al trabajo con animales, se podrían
apuntar tres grandes líneas de actuación.
Por un lado los efectos beneficiosos que se consiguen
con la interacción de un animal de compañía,
donde se valoran aspectos globales, y para lo que
no se requiere la acción directa de un terapeuta
o especialista. En otra línea se encontrarían
las llamadas visitas a centros de rehabilitación,
con las que se trabaja fundamentalmente la socialización,
y para las que se requieren centros específicos
aunque no es necesaria la presencia de terapeutas.
En una última línea se encontrarían
las terapias específicas con animales que no
son de compañía, pero que dadas sus
características favorecen trabajar aspectos
más concretos. En este caso hablaríamos
de las terapias que se realizan con caballos y con
delfines, para las que se requieren centros especializados
con personal cualificado y con un proceso guiado por
terapeutas.
La terapia con animales de compañía
se basa en la participación de los animales
en intervenciones terapéuticas, con el fin
de proporcionar y promover la salud y el bienestar
de la persona. Aprovechan las cualidades del animal
como la fidelidad, la incapacidad de juzgar, la capacidad
de ofrecer compañía, para facilitar
el trabajo de un especialista en el tratamiento o
mejora de la calidad de vida de las personas, favoreciendo
el equilibrio y el bienestar. Así, tener un
animal de compañía, motiva a hacer más
ejercicio, a salir más, a cuidarse, propicia
más relaciones, disminuye el sentimiento de
soledad y, en general, ayuda a combatir el estrés.
La terapia con caballos, llamada
hipoterapia o equinoterapia, se basa en la utilización
del movimiento del caballo para la estimulación
de los músculos y articulaciones de la persona.
Se utiliza para trabajar patologías relacionadas
con desórdenes del movimiento como la parálisis
cerebral, los accidentes vasculares, la Esclerosis
Múltiple, la Espina Bífida, las enfermedades
neurodegenerativas, las enfermedades traumatológicas,
o los traumatismos cerebrales. Se trabajan problemas
como el Síndrome de Down, el Autismo, la Anorexia
o la Bulimia, y en problemas emocionales como la depresión
y la ansiedad. Además son programas que están
teniendo éxito en el tratamiento y rehabilitación
del alcoholismo y las drogadicciones.
La terapia con delfines, llamada
delfinoterapia, se ha utilizado principalmente con
niños autistas, aunque dada su utilidad también
se utiliza en los casos comentados para la terapia
con caballos. En los estudios realizados se ha observado
que las ondas cerebrales del ser humano cambian en
presencia de los delfines, provocando una armonización
entre los hemisferios izquierdo y derecho, promoviendo
un estado de paz y tranquilidad. Se trabaja con la
hipótesis de que la interacción con
estos animales provoca cambios a nivel neuroquímico
y neuroeléctrico. El propósito general
de la terapia con delfines es motivacional, aunque
se llegan a lograr otros objetivos relacionados con
la mejora del lenguaje y la motricidad.
La visita a centros de rehabilitación,
se basan en la actuación de voluntarios que
llevan sus mascotas a hospitales, geriátricos
o centros de rehabilitación, proporcionando
una interacción gratificante y compañía
a las personas que se encuentran en estos centros.