COLON ESPÁSTICO
O IRRITABLE
D.
Fernando Azor Lafarga, Co-director,
coordinador de la sección
En esta ocasión centraremos
la atención sobre un trastorno en particular:
el colon espástico o colon irritable. Esta
etiqueta diagnóstica sirve para agrupar una
serie de síntomas físicos: alteración
acusada del ritmo intestinal, en unas ocasiones
cursa con estreñimiento intenso, a veces
alternado con diarreas y en otros casos diarreas
ante situaciones puntualmente estresantes. En apariencia
la causa es puramente orgánica, pero en realidad
el origen es psicosomático, es decir, debido
a la sensación de alarma, exigencia o tensión
cotidiana que uno soporta, el intestino grueso se
“contractura”.
Un intestino “espacmoctizado”
es un intestino que va obstruyendo el paso de las
heces debido a la tensión que va acumulando,
produciendo los efectos ya descritos. Por tanto
serán frecuentes los retortijones y la incapacidad
para frenar la necesidad de hacer de vientre, en
ocasiones asociado a hemorroides, aerofagia e incluso
diverticulitis. Coloquialmente hablamos del “apretón”
y es posible que en algún momento
de nuestra vida, todos hayamos vivido algún
episodio como este. El problema viene cuando, los
“apretones” se vuelven más frecuentes
y la persona empieza a modificar o adaptar su vida
a la posibilidad de no controlar el momento de la
deposición. Es fácil dejar de quedar
con amigos lejos de casa por si llegado el momento
uno tiene que irse rápidamente. La anticipación,
el miedo, la vergüenza son razones suficientes
como para que la vida empiece a limitarse cada vez
más.
Desde la infancia se pueden ya
apreciar muchos síntomas de los descritos.
Cuando interiorizamos las normas sociales es cuando
pueden aparecer los primeros problemas, haciéndose
más comunes en situaciones de examen, al
hablar en público, etcétera. Las personas
con este trastorno suelen ser activas, implicadas
en sus proyectos de vida, asumen responsabilidades
con facilidad, son bastante “controladoras
de lo suyo” analizando frecuentemente las
consecuencias de sus actos y los de los demás,
en algún grado perfeccionistas y no necesariamente
deben sentirse superadas por la realidad que viven.
El tratamiento pasa, no por hacer distinta a la
persona, pero sí en matizar estos rasgos
de personalidad. Posiblemente si no apareciese el
síntoma físico, quien lo sufre no
sentiría que está tenso, casi siempre
uno considera que lo que vive es lo normal. En cualquier
caso es nuestro cuerpo quien acaba mostrándose
más tozudo y el que nos avisa de que algo
no va bien, de que hay que bajar el ritmo en algún
grado para recuperar la normalidad. En psicoterapia
se utilizan técnicas de relajación
con visualización, biofeedbak, técnicas
de afrontamiento cognitivo ante la ansiedad y técnicas
conductuales para el cambio de hábitos. La
eficacia es bastante alta y está en función
de la motivación del paciente para realizar
algunos cambios en los hábitos cotidianos.