Muchas son las personas
en nuestro país que dedican un gran número
de horas al cuidado de un familiar de edad avanzada.
Esta tarea puede llegar a ser muy satisfactoria,
pero a menudo es una tarea ingrata, solitaria y
difícil.
Hay dos aspectos psicológicos importantes
en este tipo de relación: el “desgaste”
del cuidador y la calidad de vida del anciano. El
esfuerzo, la dedicación y la renuncia a promociones
laborales, amistades, otros estilos de vida... Pueden
acabar dando la sensación de estar siendo
superado por la situación. Por suerte cuidar
puede significar encontrar en uno mismo cualidades,
aptitudes que de otra manera no habríamos
podido encontrar. Para intentar llegar a un equilibrio
entre ellos es muy importante que la persona encargada
del cuidado conozca algunas normas básicas:
si sabemos cómo actuar ante distintas situaciones,
incluso antes de que ocurran, la tensión
será menor y en consecuencia también
el “desgaste”.
Veamos algunos factores a tener en cuenta en el
cuidado de una persona mayor: En primer lugar la movilidad.
En muchas ocasiones la inmovilidad va aumentando
poco a poco y los familiares se van acostumbrando
a ella. Cuando se quiere poner un remedio es ya
demasiado tarde. Si nota que su familiar anda cada
vez menos y no hay ninguna causa médica que
lo justifique, intente motivarlo para que no se
quede siempre parado: cree oportunidades para fomentar
la movilidad y un aumento en sus desplazamientos
(evitar esfuerzos a las personas mayores no es siempre
una buena ayuda), hágale sentir seguro y
confiado para que no tema un accidente, ofrézcale
ayudas como muletas, bastones, andadores... para
facilitar sus desplazamientos, solicite en su centro
médico una tabla de ejercicio adaptada a
las características de la persona. Si la
persona mayor tiene las posibilidades muy reducidas
para moverse, establezca una rutina diaria de cambios
posturales (boca arriba, boca abajo, sobre el costado
izquierdo y sobre el costado derecho).
En segundo lugar la agresividad.
En general las reacciones agresivas de las personas
mayores se producen como consecuencia de sentimientos
de incapacidad, depresión, de cambios inesperados
en el entorno social o físico o son debidos
a la medicación. Para controlar sus respuestas
de ira intente actuar de la siguiente manera: descarte
por medio de su médico la actuación
de algún fármaco, fomente la independencia
de la persona a la que cuida, haga el menor número
de cambios en la vida diaria, no preste atención
a su familiar cuando se comporte de modo agresivo,
elógiele cuando se comporte positivamente,
intente que realice actividades que le impidan que
se comporte agresivamente. Ante un comportamiento
agresivo: Permanezca tranquilo y actúe con
calma, distraiga su atención, pregúntele
en un tono amable qué le ocurre, elimine
objetos peligrosos de la vista, si la violencia
persiste, sujétele, únicamente, por
los brazos de la forma más suave posible.
En tercer lugar el insomnio:
Consulte al médico si la medicación
que toma su familiar interfiere en el sueño,
evite las cenas copiosas y las bebidas excitantes,
asegúrese de que el dormitorio sea silencioso,
con una temperatura adecuada y bien ventilado, evite
que su familiar pase un número excesivo de
horas en la cama, procure que utilice la cama únicamente
para dormir, procure que realice alguna actividad
relajante antes de dormir y procure que mantenga
un horario fijo.
En cuarto lugar la tristeza:
los sentimientos de tristeza pueden aumentar la
necesidad de ayuda. Darle responsabilidades, oportunidades
para que se sienta útil, aumentar el número
de actividades, aumentar el contacto con otras personas,
realizar actividades físicas, etc. hará
que él se sienta mucho mejor. Estos son algunos de los problemas que puede que
tenga que afrontar si tiene un familiar mayor a
su cargo. Intente poner en práctica estas
indicaciones, obtendrá buenos resultados.
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