PERSONALIDAD
HISTRIÓNICA
D.
Fernando Azor Lafarga, Co-director,
coordinador de la sección
Como ya vimos el mes anterior, la personalidad
va configurando desde los primeros años de vida,
y es entonces cuando nuestros rasgos genéticos
y nuestro entorno interaccionan definiendo nuestras futuras
características, nuestra esencia. La personalidad
histriónica está especialmente caracterizada
por la vivencia de las relaciones afectivas. La persona
marcada por esta tendencia suele ser bastante demandante
de la atención y la aceptación de otras
personas y para ello puede utilizar normalmente la seducción
o el victimismo. Las personas con estas características
generalmente tienen una buena capacidad para desenvolverse
tanto social como laboralmente, y es más frecuentes
en la mujer que en el hombre. En el continuo que va desde
características hasta el trastorno histriónico
de personalidad, los siguientes aspectos cobran mayor
o menor intensidad:
| Búsqueda
constante de consuelo o aprobación |
Dramatismo excesivo
con muestras de emociones exageradas |
| Susceptibilidad desmedida
ante las críticas o la desaprobación
|
Actitud de seducción
inadecuada en cuanto a su apariencia física
o su comportamiento |
| Preocupación excesiva
por su apariencia física |
Necesidad de ser el centro
de la atención (egocentrismo) |
| Baja tolerancia ante la frustración
o a la dilación de la gratificación. |
Emociones rápidamente
cambiantes que pueden parecer superficiales para otros. |
| Las opiniones son fácilmente
influenciadas por otras personas, pero difíciles
de sustentar con detalles |
Tendencia a creer que las
relaciones son más íntimas de lo que
realmente son |
Estar junto a personas con estas características
es agradable, hacen que los demás se sientan bien,
útiles y e incluso en ocasiones necesarios. Cuando
los rasgos marcados se centran exclusivamente en la seducción
por la búsqueda de la aceptación, son personas
que tienden a alcanzar exitosamente el reconocimiento,
son risueños, divertidos, buscan fácilmente
la broma, aun cuando internamente usen más energía
de la que sería necesaria para conseguirlo. Cuando
la seducción se centra más en la victimización,
en mostrarse débiles incapaces, solicitando ayuda
y protección, también consiguen con frecuencia
ganarse a los demás, pero en este caso las consecuencias
tienden sobre ellos y los que les rodean a ser negativas.
Digamos que la tendencia aquí es a “estar
bien estando mal”, y eso hace que realmente sea
difícil estar verdaderamente bien. Cuando los rasgos
que aquí se describen toman el grado de trastorno,
a menudo torna a estas personas incapaces de entender
su propia situación y tienden por el contrario
a sobreactuar y exagerar; además, generalmente
culpan a otras personas de sus fracasos o decepciones.
De esta manera les resulta más sencillo librarse
del malestar sacándolo fuera.
Aun cuando hablemos de un trastorno de personalidad histriónico
configurado, generalmente no afecta a la capacidad del
individuo para funcionar adecuadamente en un ambiente
social o laboral superficial. Sin embargo, los problemas
a menudo se originan en relaciones más íntimas,
que requieren compromisos más profundos.
Se hace recomendable buscar apoyo especializado si se
presentan síntomas que sugieren la presencia de
este trastorno, en especial si comienzan a afectar al
bienestar de la persona, sus relaciones interpersonales
o la capacidad para mantener un trabajo.