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Sección:
Salud Mental en el Deporte

¿ASPECTOS PSILÓGICOS EN LAS LESIONES DEPORTIVAS?
Eva Mª Agea Pérez. Psicóloga Deportiva y Corredora Popular

El corredor popular utiliza la mayor parte de su tiempo libre, por no decir todo, a entrenar. Se entrena el cuerpo y sin saberlo, entrena la mente.
Podemos pensar que sólo los atletas profesionales hacen una preparación psicológica, pero nos equivocaríamos, también los “populares”  lo hacen.

Qué piensan los lectores de esos entrenamientos a deshoras, en días de calor o frío, con lluvia, viento, esos madrugones y todo eso después de atender las tareas diarias, las familiares y sociales…., ¿sería posible hacerlo sin una buena preparación mental?

Si nuestra respuesta es NO, aceptamos que existen aspectos psicológicos que influyen y están presentes en el entrenamiento y en la competición. Así mismo, estos factores psicológicos también están presentes en las LESIONES.

Pueden influir en la aparición de la lesión, en su evolución y/o en su recuperación.
Las lesiones, según la gravedad y el momento en el que se producen, provocan diferentes tipos de sentimientos y emociones. A parte del dolor y la incomodidad física.

La primera circunstancia que se produce con la aparición de una lesión es la interrupción de la actividad a la que tanto tiempo dedicamos, con lo cual, aparece una sensación importante de “vacío”. Se produce incertidumbre, inseguridad, preocupación y otras reacciones emocionales como irritabilidad y ansiedad. Todas estas sensaciones van a tener que ver en el proceso de recuperación de la lesión.

En la mayoría de las lesiones aparecen sensaciones, que seguro alguno de vosotros identifica:

  1.  RABIA. Nos preguntamos ¿por qué nos ha pasado?
  2. Normalmente al principio NO se ACEPTA la gravedad de la lesión. Se origina una NEGACIÓN  de la misma.
  3. El deportista está en un estado de IRRITABILIDAD, en muchos casos por que no se avanza según se había pensado y por tanto en ocasiones  se reacciona de forma negativa hacia personas allegadas.
  4. A veces existe desanimo, por lo que se produce una falta de implicación para hacer los ejercicios propuestos por Fisios, Médicos…
  5. Inseguridad por no saber si será capaz de recuperarse.

Como vemos se produce un impacto psicológico que en muchos casos el deportista puede controlar y en otros no.
Enumeraremos algunas directrices que nos pueden ayudar al control en los momentos en los que nos encontramos lesionados:

            A)- Estar informados de la lesión o repercusión de la misma. Es primordial acudir a un especialista. (médico, fisio). Es importante saber las características de la lesión, el tiempo previsto de recuperación y el papel que desempeña el deportista en el proceso de recuperación.
Si la realidad es negativa, probablemente, nos encontremos peor psicológicamente, pero aceptando la situación y sabiendo qué nos espera se adquiere mayor fortaleza psicológica, que nos ayudará en el proceso.
            B)- Nos debemos responsabilizar de la recuperación. Afrontar que la evolución depende en gran medida del deportista. Se debe adoptar un papel activo en la recuperación para controlar dicho proceso.
            C)- Anticipar los malos momentos. Probablemente en la recuperación habrá momentos malos (recaídas, dudas, desanimo) que son normales en la evolución de una lesión, se debe seguir adelante a pesar de estos momentos.
            D)- Es importante disponer de apoyo social, familiares, amigos, compañeros de entrenamiento. Pero hay que tener cuidado con el exceso de animo, ya que puede crear falsa expectativas.
            E)- Conviene tener un plan de actividades para aprovechar el tiempo que antes invertíamos en entrenar. De esta forma habrá  menos tiempo para lamentar la “mala suerte”.

 

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En toda recuperación aparecen 2 piezas claves MOTIVACIÓN Y AUTOCONFIANZA, ambas deben ser fortalecidas al mismo tiempo.
La primera, se debe despertar en el deportista el interés por recuperarse y en implicarse en las tareas que le ayuden a conseguirlo. Y, la segunda se refiere a la CONFIANZA SINCERA del atleta en sí mismo, asumiendo que será capaz de recuperarse gracias a su propio esfuerzo siguiendo las indicaciones de los especialistas.

Algunas de las formas en las que se pueden fortalecer ambas, entre otras,  pueden ser el establecimiento de objetivos (realistas y desafiantes), participando activamente en el proceso de recuperación, establecer objetivos de resultado y de realización.

En definitiva, una actitud realista y responsable ante una lesión puede hacer que el tiempo de recuperación sea el establecido y que la evolución de la misma sea más llevadera y produzca el menor impacto emocional posible en la vida del deportista.

Sería maravilloso encontrar la fórmula para que las lesiones no interrumpieran el desarrollo deportivo de una persona, pero esto sería una FANTASÍA inalcanzable. Lo que sí está en nuestras manos es poder controlar ese proceso y espero que después de la lectura de este artículo sea así.