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Sección:
Salud Mental en el Deporte

La Psicología del deporte y las lesiones deportivas
Pilar Balcells Carnevali, psicóloga y editora de la sección

Numerosos deportistas e instituciones deportivas, podrían beneficiarse considerablemente, si se llevara a cabo una intervención psicológica preventiva que contribuyera a disminuir las lesiones deportivas, alertar de la importancia de la prevención y rehabilitación de las lesiones deportivas, y de las posibilidades de la psicología del deporte en éste ámbito.

La lesión deportiva es uno de los obstáculos más importantes para el exitoso rendimiento de un deportista, ya que es una fuente de tensión, dolor, dudas y sufrimiento para el deportista.
 
Hay un doble efecto que se produce en caso de lesión deportiva en un atleta profesional:

  1. Dolor, y disfunción física
  2. Factores de orden psicológico, social, laboral y económico

Variables que pueden influír en las lesiones deportivas:

  1. Falta de buena base física
  2. Mal estado de los campos (lesiones musculares)
  3. Campeonatos cortos (no se puede hacer pre-temporada)
  4. Demasiadas competencias (no hay margen para una buena recuperación)
  5. Genéticas (tendencia a ciertas lesiones)
  6. Sociales (saber comer)
  7. Estrés (demasiadas presiones)
  8. Apuro por volver (no se respetan los plazos de rehabilitación)
  9. Cambios de cuerpo técnico (distintas formas de trabajar
  10. Derrota y clima negativo
  11. Sub-motivación (problemas personales, contractuales, de dinero, etc.)
  12. Juego más violento (a mayor potencia, choques más duros)
  13. Otras enfermedades (gripe, trastornos hepáticos, etc.)

La variable psicológica más relevante en lo referente a las lesiones es el estrés.
El estrés es una respuesta compleja que puede estar presente antes, durante, y /o después de la lesión.

Variables personales relacionadas con las lesiones

  1. Historia de lesiones personales
  2. Ansiedad – rasgo (principalmente relacionada con la actividad deportiva)
  3. Falta de apoyo social
  4. Baja motivación de logro
  5. Baja autoconfianza
  6. Baja autoestima
  7. Tendencia al pesimismo
  8. Sistema rígido de creencias y actitudes
  9. Sub-motivación
  10. Sobre-motivación
  11. Falta de dedicación a medidas preventivas (elongar, vendarse, etc)
  12. Alimentación inapropiada (por exceso o defecto)
  13. Carencias en el equipamiento personal para hacer deporte(por ejemplo: calzado inapropiado, no utilizar canilleras o protectores, etc.)
Gracias a una preparación mental adecuada y preventiva, el deportista que sufriese realmente una lesión, sería capaz de controlar la situación desde el punto de vista emotivo, sin dejarse llevar por comportamientos a menudo autoperjudiciales, porque serán menos intensas las reacciones de ansiedad y más cooperativa será su participación. Será más protagonista y menos pasivo en su recuperación.

La interrupción de la actividad provoca la suspensión de la habitual dosis cotidiana de cansancio, induciendo insomnio, inapetencia, estreñimiento y astenia, sensaciones éstas que son muy desagradables para quién está habituado a sentirse siempre en perfecta forma; la inactividad forzada produce depresión, sentimientos hostiles hacia quién eventualmente fué responsable de la lesión, envidia hacia los compañeros que siguen compitiendo, y preocupaciones en el sentido de no recuperarse plenamente.
Todos estos son buenos motivos para que éste deportista, que atraviesa una fase particularmente delicada en relación con su trabajo, deba ser preparado de manera adecuada para afrontarla de modo convincente.
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Según sean su gravedad y el momento en el que se producen, las lesiones provocan dolor e incomodidad, interrumpen la actividad habitual del deportista y exigen un cambio en su estilo de vida; provocan incertidumbre, inseguridad, preocupación y reacciones emocionales perjudiciales como irritabilidad, enfados, ansiedad o depresión. En ocasiones conllevan hospitalizaciones e intervenciones quirúrgicas, requieren un tratamiento que, en algunos casos, es lento y doloroso, a veces con recaídas que provocan frustración e impotencia, afectan a los familiares y a las personas más allegadas del futbolista lesionado, pues deben sufrir el estado emocional de éste y adaptarse a su estilo de vida para poder ayudarle, y en ocasiones, suponen un deterioro crónico o una incapacidad permanente que impiden al deportista lesionado ser el mismo de antes.

Por tanto, el daño fisiológico que constituye la lesión, no es el único problema del deportista lesionado, sino que existen otros que pueden afectar su bienestar e influir, negativamente, en la recuperación de la lesión.

A menudo, los entrenadores, al no tener unos conocimientos específicos y profundos sobre las lesiones, se olvidan del deportista y lo dejan solo en su largo periplo con los distintos profesionales que le puedan estar tratando como son el médico, el fisioterapeuta, el psicólogo deportivo, etc. Es importante que esto no ocurra, porque el entrenador puede desempeñar un papel muy importante que beneficiará la recuperación de sus deportistas lesionados. Para ello, el entrenador puede aplicar una serie de estrategias específicas que debería utilizar en cada una de las fases de la intervención psicológica post- lesión.

A partir de este momento, el entrenador, en compañía del médico y el fisioterapeuta debe de responsabilizar al deportista de la recuperación de su lesión para que el propio deportista tome un papel activo en este proceso; hacerle ver que sin su ayuda (la del deportista), el médico y el fisioterapeuta muy poco pueden hacer, hay que explicarle de antemano, que pueden haber momentos buenos y momentos malos, momentos en los que no se progresará mucho o se avanzará lentamente, pero que son fases normales por las que hay que pasar.

El entrenador, una vez que ha trabajado sobre el impacto psicológico de la lesión con el deportista (siguiendo las recomendaciones del fisioterapeuta y/o del psicólogo), podría buscar el apoyo social de las personas que rodean al deportista; comentar con los compañeros del equipo el tipo de lesión que sufre y que le den todo su apoyo, como a anteriores compañeros lesionados y hablar con los padres. Todo el círculo social del deportista debe intervenir para dar ánimo, ayudar al deportista a realizar la rehabilitación tanto anímica como logísticamente (llevarlo a los entrenamientos, sesiones fisioterapia,...), todo esto evitando, como no, el exceso de atención que podría volverse contra el deportista, respecto a no querer salir de la situación de lesionado por que todo el mundo esta pendiente de él y se le "mima" mucho.
    
El entrenador, desde su competencia, también puede intervenir para mejorar la motivación y autoconfianza del deportista que se debilita tras su cambio de situación, de jugar, a estar lesionado. Para ello no hay que lanzar falsas expectativas al deportista, debemos de informarle de cuáles son los beneficios de la intervención, que es, la recuperación para volver a jugar, pero que ello conlleva unos costes, a corto, medio y largo plazo. Como he comentado anteriormente hay que ser realista y para ello nos pueden servir y ayudar modelos de deportistas que hayan pasado antes por esa misma situación, de forma que el deportista lesionado perciba que también él puede superar la lesión.

Otro aspecto que mejora la motivación y la autoconfianza del deportista lesionado, es que éste participe conjuntamente con el psicólogo, fisioterapeuta y el entrenador en las decisiones sobre los objetivos y los planes de su recuperación, para que el deportista lesionado no se desmotive en todo el proceso; es importante, en este sentido establecer objetivos finales, objetivos intermedios y objetivos inmediatos que se deben establecer en el proceso de recuperación.

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El entrenador debe intentar junto con el psicólogo, controlar las expectativas que las personas cercanas al deportista esper,an de él, informando y asesorando sobre la importancia de dejarle avanzar poco a poco y no presionarle, y a la vez se puede preparar al deportista para que maneje las expectativas de los demás y no le afecten negativamente.

Además debemos prevenir el miedo que pueda presentar el deportista a lesionarse de nuevo y que el entrenador, junto a los demás especialistas, establezcan medidas preventivas que fortalezcan la autoconfianza.

El psicologo puede aprovechar el periodo de la lesión para tratar de fortalecer la autoconfianza del deportista y hacer percibir al deportista que su valor como persona no depende de su éxito deportivo, ya que suelen confundir sus éxitos o fracasos deportivos como éxitos o fracasos personales.

Otro tema que debe tratar el entrenador junto al psicólogo deportivo es aliviar las expectativas de los más allegados al deportista, que pueden esperar mucho del deportista y este tiene miedo a defraudar y por eso se lesiona con frecuencia para evadirse de la presión.

En definitiva, es importante que exista la posibilidad que halla unas buenas vías de comunicación y colaboración entre todos los distintos profesionales que tratan al deportista, médico, fisioterapeuta, psicólogo deportivo, entrenador, entrenador ayudante, etc., porque cada uno, desde su parcela, puede actuar en cada una de las distintas estrategias a utilizar en cada una de las intervenciones psicológicas post - lesión que puedan surgir a lo largo de la temporada, con la intención de mejorar el funcionamiento mental y general de los deportistas lesionados, reducir el tiempo y mejorar la calidad de la rehabilitación de las lesiones, ayudar a los deportistas a prepararse psicológicamente para su reaparición, prevenir y eliminar la tendencia de algunos deportistas a evitar la recuperación, ayudar a los deportistas que deben competir aún estando lesionados, prevenir recaídas y otras lesiones, etc.                                
               

 


Pilar Balcells