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Sección:
Educativa

CÓMO MEJORAR LA CONDUCTA “REVOLTOSA” DE UN NIÑO HIPERACTIVO QUE PIDE LAS COSAS DE MALOS MODOS O LLORIQUEANDO.
Dña. Marta Martín Cardeña, psicóloga

Tendríamos que pararnos a reflexionar por qué un niño pide las cosas lloriqueando o de malos modos. Ya que un niño, por hiperactivo que sea, si pide las cosas de esta manera es porque consigue obtener lo que desea. Es por ello de la necesidad de analizar cómo nos comportamos nosotros mismos ante su demanda.

En muchas ocasiones tenemos en mente que no es conveniente hacer caso a un niño cuando demanda las cosas con un comportamiento inadecuado, el problema reside en que los niños suelen ser muy constantes y persistentes en sus peticiones. Además son conocedores de nuestros “puntos débiles”, es decir, muchas veces saben dónde, cómo y a quién insistir para conseguir su objetivo.

Es por esto que para cambiar un hábito que ya ha sido instaurado tendremos que tener paciencia y ser muy constantes y rígidos con la nueva puesta de límites. Hay que tener en cuenta que si durante mucho tiempo hemos acostumbrado al niño a que tras mucho insistir consigue lo que quiere, pretender cambiar esto requiere un tiempo y un esfuerzo.

Para ello hay una serie de ideas que tenemos que tener muy presentes en todo momento:

  • El niño debe saber y tener muy presente que si pide las cosas llorando, gritando, con pataletas o de malos modos, no se hablará con el, no se cederá en ningún caso, ni siquiera se discutirá con el. Tan si quiera se le castigará, ni regañará, simplemente no conseguirá nuestra atención, le ignoraremos completamente hasta que cambie su actitud.
  • Cuando la actitud del niño sea diferente y haga las peticiones correctamente, se tomará en cuenta su opinión y petición. Esto no significa que haya que aceptarla o llevarla a cabo, pero si es posible se intentará aceptar. Que de esta forma el niño asocie que conseguirá mejores resultados si el modo en que lo solicita es el adecuado.

Hay dos situaciones difíciles a destacar:

    1. Aguantar el llanto continuado de un niño durante un largo periodo de tiempo; sabemos que es algo difícil de soportar. Ante estas circunstancias podemos tomar dos medias: La primera sería llevar al niño a un cuarto explicándole tranquilamente, pero marcando muy claramente los límites, que entendemos que pueda estar enfadado o molesto por algo, pero que si quiere seguir llorando lo tendrá que hacer en su habitación, ya que el lugar donde estaríamos los demás, es un sitio para estar a gusto. La otra opción que podríamos tomar sería ausentarnos nosotros mismos. Esta última medida puede ser muy beneficiosa para aquellos niños a los que llevarlos a su habitación sea motivo para más discusiones siendo un verdadero suplicio; o también para aquellas situaciones en las que no podemos dirigirnos a otro cuarto por distintos motivos. Lo importante de esto es que el niño se quede sin espectadores y reduzca sus expectativas de verse atendido y ser el centro de atención.
    1. La otra situación difícil de manejar sería cuando la escena se produce en la calle. Es un escenario en el que la mayoría de los casos nos podemos sentir más incómodos nosotros mismos que el propio niño. Ya que nos vemos cohibidos o evaluados por las personas que podamos tener a nuestro alrededor. Es más, en muchas ocasiones tendemos a pensar que el resto nos está juzgando y criticando por castigar o regañar al niño cuando en realidad, en la mayoría de los casos, no es así. Ya que dada la permisibilidad que se puede observar hoy en día en la mayoría de los niños, la gente suele valorar como positivo (con buenos ojos) un padre o una madre que pone los límites claros, no cede a los chantajes del niño ni concede sus caprichos.

Algo que puede quitar tensión a la situación y aliviarnos de la presión al sentirnos observados, es explicarle al niño en voz alta delante de los demás,  el por qué de su castigo y por qué no vamos a ceder. De esta manera nos sentiremos algo más cómodos ya que se lo recordaremos para que sea consciente del motivo de nuestros actos y para poner al corriente a los demás.