HABLEMOS
DEL PROZAC ®.
Dr. Hilario Blasco Fontecilla.
Psiquiatra del H. Dr. Rodríguez-Lafora.
Prozac® es la marca
registrada de Eli Lilly and Company del antidepresivo
fluoxetina. Prozac® es el nombre comercial más
conocido del antidepresivo más usado en todo
el mundo –la fluoxetina-. Se calcula que desde
su comercialización en 1986 ha sido prescrito
a más de 54 millones de personas en todo el
mundo. Su aparición supuso un hito en la Historia
de la Psiquiatría moderna ya que, comparado
con los antidepresivos existentes en la década
de los 80 –tricíclicos, tetracíclicos
e IMAOs-, ofrecía no sólo una mayor
especificidad de acción, al regular únicamente
la vía serotoninérgica, sino una mejor
tolerancia, una mayor seguridad –especialmente
en sobredosis- y era mucho más comodo de usar.
Estas y otras razones son las que explican que sea
el antidepresivo más prescrito y que incluso
haya sido usado como título de obras literarias.
Su “tirón” resultó en un
esfuerzo por parte de otras compañías
farmacéuticas por encontrar antidepresivos
con similar mecanismo de acción y perfil. Resultado
de estas investigaciones, hoy disfrutamos de otros
5 inhibidores selectivos de la recaptación
de serotonina –ISRS-, a saber, fluvoxamina,
paroxetina, sertralina, citalopram y escitalopram.
Estos antidepresivos, como su nombre indica, se caracterizan
por inhibir la recaptación de la serotonina
en las sinapsis neuronales. El aumento de serotonina
en las mismas se ha relacionado con una mejoría
de la clínica depresiva y de la impulsividad,
en general.
Las principales indicaciones del Prozac® son los
episodios/trastorno depresivo mayor, el trastorno
obsesivo compulsivo y la bulimia –en general,
los trastornos caracterizados por una disfunción
de la impulsividad, especialmente en el área
de la alimentación-.
El rango de dosis habitual es de 20 a 80 mg/día,
que va a depender de diversos factores, especialmente
del tipo de trastorno y gravedad del mismo. En general,
es mejor tomar el Prozac® a la mañana,
debido a su perfil activador (tomado a la noche podría
provocar insomnio en algunos casos). Puede ser tomado
con o sin alimentos y, en el caso de que el paciente
se olvide una de las tomas, no se recomienda tomar
el doble de dosis, sino continuar con el tratamiento
habitual. Esto se debe a que el Prozac® tiene
una vida media mayor que la de otros antidepresivos,
lo que ha permitido que se hayan inventado formulaciones
semanales que permiten tomar una única pastilla
a la semana, lo cual puede ser más cómodo
para algunos pacientes.
Cuando se usa en el tratamiento de la depresión,
aunque algunos de los síntomas pueden mejorar
durante la primera semana, lo habitual es que se tarde
unas cuatro semanas hasta que se note el efecto completo
del Prozac®. Asimismo, se recomienda mantener
el tratamiento entre 6 y 12 meses para minimizar el
riesgo de recaída, aunque será el médico
quien, en cada caso particular, recomendará
una prescripción más o menos prolongada.
Los efectos secundarios son similares en todos los
antidepresivos del grupo de los ISRS. Algunas personas
presentan con su toma nauseas, problemas para dormir
–especialmente si se toma a la tarde o noche-,
adormecimiento, ansiedad, nerviosismo, debilidad,
temblores, pérdida de apetito, boca seca, sudoración,
disminución de la libido, impotencia o, bostezos.
En general, se trata de efectos secundarios leves,
pasajeros y que no justifican la retirada del tratamiento.
Sin embargo, si se presenta rash se recomienda consultar
inmediatamente con su médico, ya que es posible
que se trate de una reacción alérgica
–muy rara, por otra parte- y es probable que
el fármaco tenga que ser discontinuado.
Como todos los fármacos, puede presentar interacciones
con otros medicamentos, por lo que antes de tomarlo,
hay que indicar al médico cuales son las medicaciones
que se están tomando. Por otra parte, esta
contraindicado su uso concomitante con los antidepresivos
IMAOs. Tampoco debe usarse junto al antipsicótico
tioridacina. Asimismo, en el caso de estar embarazada
o amamantando, se debe consultar con el médico
si la toma del fármaco es o no conveniente.
Finalmente, en el último año ha habido
un gran revuelo en torno a si este grupo de antidepresivos,
los ISRS, se asociarían o no a un aumento del
riesgo suicida en los menores de 18 años. En
general, se considera que todos los antidepresivos
podrían incrementar ligeramente el riesgo de
suicidio aproximadamente en la tercera/cuarta semana
de su uso, en relación a que, los pacientes
deprimidos suelen estar inhibidos a nivel psicomotriz,
que en ocasiones, es lo que evita que el paciente
con ideas de suicidio finalmente lo intente. Dado
que la inhibición psicomotriz puede mejorar
antes que el ánimo depresivo y resto de clínica
depresiva, eso explicaría el ligero aumento
de riesgo suicida, ya que el paciente, permaneciendo
aún deprimido, se sentiría con “fuerza”
como para intentar suicidarse. Por esto, los pacientes
que inician terapia con antidepresivos deben ser monitorizados
de manera intensiva. Los familiares y el mismo paciente
deben saber que la depresión puede asociarse
a períodos de empeoramiento en los que es posible
que emerjan ideas suicidas. Hay que estar especialmente
atento en el inicio del tratamiento y en los cambios
de dosis. Si se observa empeoramiento de la clínica
depresiva, ansiedad, agitación, problemas para
dormir, irritabilidad, hostilidad, impulsividad, agresividad,
inquietud, hiperexcitación, ideación
suicida o cambios de comportamiento, hay que consultarlo
inmediatamente con su doctor, ya que podrían
ser indicadores precoces de que un intento de suicidio
puede devenir. De cualquier manera, no se debe abandonar
de manera abrupta el tratamiento con Prozac® antes
de consultarlo con su médico habitual. Hay
que tener en cuenta que los médicos, en general,
y los psiquiatras, en particular, nos regimos por
la regla del primum non nocere y, antes de prescribir
una medicación, ponderamos los pros y los contras
y la prescripción de la misma se basa en nuestra
creencia de que el beneficio que el fármaco
va a reportar al paciente es mayor que los posibles
efectos secundarios o negativos del mismo. Asimismo,
hay que tener en cuenta que la fluoxetina sigue siendo
el único antidepresivo que tiene aprobada la
indicación para los trastornos depresivos y
trastorno obsesivo compulsivo en menores de 18 años.