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Sección:
Psiquiatría


Depresión: ¿medicina  natural o psicofarmacología?
¿medicamentos en herbolarios o plantas en farmacias?
Laura Martínez Puentes‏

El valor de las plantas medicinales es innegable, así como su efectividad para una gran variedad de dolencias o trastornos, además cuentan con menos efectos secundarios que algunos fármacos y su precio es más asequible. Pero tienen un gran inconveniente y es que automedicándonos corremos el riesgo de pasar por alto algún problema subyacente.

El consumo de cualquier fármaco con propiedades antidepresivas ha de estar supervisado por especialistas de la salud, que deben determinar el tipo de dolencia, o trastorno que se padece, así como el tipo de tratamiento a seguir, pues, al igual que existen diferentes tipos de depresión también nuestro cuerpo responde de diferentes maneras ante cualquier sustancia.

Es necesario concienciar a la población de que es imprescindible el asesoramiento de profesionales cualificados, así como del consumo responsable de cualquier sustancia y nunca caer en la idea errónea de que “natural” equivale a “inocuo” pues determinadas plantas medicinales actúan como medicamentos.

La estigmatización y la información errónea han llevado a la creencia popular de que un trastorno mental como la depresión, no sea considerada por muchos como una enfermedad, sino más bien como una “debilidad emocional” o un defecto de carácter.

Podemos clasificar la depresión en dos categorías: Depresión reactiva, entendida como una reacción universalmente experimentada por todos en algún momento de nuestras vidas, debido a la pérdida de un ser querido, por problemas de salud, autoestima, etc. y la  Depresión endógena que no está provocada por una experiencia negativa, sino que está relacionada con el hecho de que determinadas personas tienen una mayor tendencia a la depresión sin razón aparente.

En torno a un 6% de la población sufre un trastorno afectivo en algún momento de su vida.

Hoy en día sabemos que una depresión no tratada puede extenderse entre 6 y 24 meses, que la depresión puede conllevar episodios recurrentes, pero también sabemos que la mejora de un paciente tras el tratamiento conlleva la reducción de al menos el 50% de los síntomas.

Fármacos antidepresivos

Los fármacos antidepresivos ( FAD )  aumentan la cantidad de serotonina ( 5-HT ), debido a que as personas depresivas tienen un déficit del neurotransmisor 5-HT.

Existen cuatro tipos de fármacos para tratar los trastornos afectivos:

  1. Inhibidores de la monoaminaoxidasa (IMAOs)
  2. Antidepresivos tricíclicos ( ATC )
  3. Inhibidores selectivos de la recaptación de 5-HT (ISRS)
  4. Litio

Los FAD IMAOs actúan impidiendo la degradación enzimática de las monoaminas. Están principalmente indicados para la depresión con hipocondriasis y depresión con mucha ansiedad, también son eficaces para la depresión mayor y la depresión mayor atípica, ( sin melancolía )

Los FAD ATC, se llaman así por que su estructura química está formada por una cadena de tres anillos, los ATC impiden la tarea de recaptación de 5-HT y NA, provocando un amento de sus niveles en el encéfalo, para depresión mayor y melancolía, personas con síntomas premórbidos y retardo psicomotor obtienen muy buena respuesta, también en depresión atípica.

EL mecanismo de acción de los ISRS principalmente aumenta la acción de 5- HT, no son agonistas serotinérgicos, por lo que dependen de la liberación de 5-HT. Está indicado para el tratamiento de depresión con síntomas de ansiedad, tienen menos efectos colinérgicos por lo que obtienen una mejor tolerancia, también se usan para tratar  desórdenes de la ingesta, esquizofrenia y ataques de pánico.

El litio, un ión metálico, hoy en día es el fármaco de primera elección para el estado maníaco-depresivo. (trastorno bipolar).

Medicina natural.

En los últimos años, estamos asistiendo a un resurgimiento, tanto de interés público como científico por la medicina natural, concretamente por aquellas plantas naturales que cuentan con propiedades antidepresivas.

En España contamos con una larga tradición en el consumo de hierbas medicinales. El 70% de los españoles han utilizado en algún momento las plantas medicinales para aliviar algún trastorno, y uno de cada 3 españoles consume plantas medicinales con fines terapéuticos según datos del Centro de Investigación sobre Fitoterapia ( INFITO ).

Riesgos del consumo de plantas medicinales en el tratamiento de la depresión.

Para muchas personas, el consumo de éstas plantas medicinales supone una “vía alternativa” para la que no necesitan contar con una prescripción facultativa.
Son plantas que habitualmente se venden sin indicaciones específicas, contraindicaciones, que no especifican los riesgos o efectos secundarios o las posibles interacciones con otros fármacos.

En ningún caso hay que olvidar que  aunque son naturales, no son inocuas, también tienen efectos secundarios y riesgos para la salud al igual que otros fármacos. No debe darse por hecho que al ser naturales son más seguros pues estas plantas contienen ingredientes activos muy similares a los de otros fármacos, e incluso drogas, por lo que deben contar con un registro sanitario que nos garantice su seguridad y nos informe sobre las indicaciones y contraindicaciones.

La automedicación a base de medicina natural conlleva un problema añadido y es que la mayoría de las plantas medicinales suministradas por los herbolarios o similares se encuentran trituradas, e infusiones o desecadas, de manera que resulta prácticamente imposible controlar la dosis exacta que se consume.

La OMS (Organización mundial de la salud) reconoce el valor de éstas plantas y sus beneficios pero también insiste en la necesidad de que estén reguladas, por ello, todas aquellas plantas medicinales consideradas como medicamentos tan sólo se pueden vender en farmacias, con un prospecto que nos de toda la información necesaria, pero la solución que han buscado los laboratorios ya que facturan ya más de 600 millones de euros al año, sólo en nuestro país,  es comercializar el mismo producto con dos tipos de envase uno con prospecto y otro sin él para poder comercializarlo en herbolarios.

¿ Qué plantas son recomendadas para el tratamiento de la depresión?

Hypericum perforatum es un compuesto de origen vegetal, llamado Hierba de San Juan o Hiperico, indicada para el tratamiento de la depresión leve o moderada, es tan eficaz como los antidepresivos recetados por un médico, el problema es que aparte de la medicación, debemos contar con el diagnóstico, seguimiento y recomendaciones de un especialista.
Las contraindicaciones de ésta hierba son el incremento del sueño y las interacciones con otros medicamentos como los antivirales y los anticonceptivos provocando la aparición de sangrados de abstinencia y la disminución de su eficacia y por supuesto  durante el embarazo debido a sus propiedades abortivas, también puede provocar la aparición de problemas de fotosensibilidad por lo que no está recomendado su uso en personas que tomen  fotosensibilizantes. Cuando se toma conjuntamente la Hierba de San Juan y otros fármacos antidepresivos (compuestos inhibidores de la monoaminoxidasa) puede producir síndrome serotoninérgico que conlleva dolor de cabeza, fatiga, agitación, diarrea, debilidad muscular o incluso una agudización de los síntomas depresivos.

Ginko Biloba Es un suplemento que se obtiene de las hojas del árbol de Ginko, posee propiedades terapéuticas, como antioxidante, aumentando el oxígeno en el cerebro, como anticoagulante, para mejorar la transmisión de información neuronal, también está recomendado para el tratamiento de la depresión.
Ésta hierba resulta peligrosa si se combina con otros fármacos antiagregantes y anticoagulantes orales.

Kava, tiene propiedades calmantes posee un efecto depresor del Sistema nervioso central y es anticonvulsionante, se recomienda su uso en casos de depresión con ansiedad.
Puede afectar la coordinación, provocar dermopatía e intoxicación similar a un consumo excesivo de alcohol. Su uso ha de restringirse a aquellas personas que padecen Parkinson o problemas hepáticos.

SAM-e éste producto está indicado para la depresión, artritis y migraña pero especialmente para la depresión post parto, se vende en dosis de 200 miligramos y la dosis que se recomienda varía según la gravedad de la depresión pero ¿quien determina dicha gravedad?

El valor de las plantas medicinales es innegable, así como su efectividad para una gran variedad de dolencias o trastornos, además cuentan con menos efectos secundarios que algunos fármacos y su precio es más asequible. Pero tienen un gran inconveniente y es que automedicándonos corremos el riesgo de pasar por alto algún problema subyacente.

El consumo de cualquier fármaco con propiedades antidepresivas ha de estar supervisado por especialistas de la salud, que deben determinar el tipo de dolencia, o trastorno que se padece, así como el tipo de tratamiento a seguir, pues, al igual que existen diferentes tipos de depresión también nuestro cuerpo responde de diferentes maneras ante cualquier sustancia.

Es necesario concienciar a la población de que es imprescindible el asesoramiento de profesionales cualificados, así como del consumo responsable de cualquier sustancia y nunca caer en la idea errónea de que “natural” equivale a “inocuo” pues determinadas plantas medicinales actúan como medicamentos.