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Sección:
Rehabilitación Psicosocial

LOS PISOS SUPERVISADOS PARA PERSONAS CON ENFERMEDAD MENTAL CRÓNICA, UN PASO MÁS HACIA LA INDEPENDENCIA
Marta Iañez. Educadora Social. Profesional de la MiniResidencia “Alcobendas” dependiente de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid. Gestionado por Grupo 5 Acción y Gestión Social S.L. Área de Rehabilitación.

Algunas personas con enfermedad mental llegan a conseguir un nivel de autonomía tan elevado que justificaría su ingreso en un piso supervisado, puesto que otros recursos residenciales, como puedan ser las miniresidencias, no serían adecuados para su proceso de rehabilitación psicosocial, entendiendo que necesitan dar un paso más hacia su independencia.

 Los Pisos Supervisados forman parte de las alternativas residenciales comunitarias que el Plan de Atención Social a Personas con Enfermedad Mental Grave y Crónica 2003-2007 dependiente de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales está implantando en toda la Comunidad de Madrid.

Dicho plan ha puesto en marcha en lo que lleva de vida un total de 37 pisos supervisados, cada uno de ellos con varias plazas, que son ocupadas en función de las necesidades de los usuarios derivados a los mismos.

Los pisos supervisados dependientes de Servicios Sociales, están vinculados en este caso a las MiniResidencias, como explicábamos en artículos anteriores, también recursos del ámbito de los Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid.

Cada MiniResidencia tiene un equipo de profesionales destinado al proyecto de pisos, responsables junto con el servicio de Salud Mental de trabajar la autonomía del usuario propuesto para su ingreso en los mismos.

Realizaremos un caso práctico para expresar más claramente el proceso que se ha de seguir desde que un usuario de Salud Mental es propuesto para un piso supervisado hasta su incorporación al mismo. Lo primero que hay que diferenciar es que los Servicios de Salud Mental forman parte de Sanidad, mientras que las MiniResidencias forman parte de los Servicios Sociales y ambos trabajan coordinados para la futura integración del usuario en un recurso de este tipo.

La diferencia entre los pisos supervisados y los pisos tutelados radica básicamente en el nivel de supervisión que se realiza en cada uno de ellos. Por lo general, los segundos requieren de más presencia profesional durante más horas a lo largo del día, mientras que los primeros requieren del trabajo concreto en determinadas áreas de la vida de los residentes, puesto que se presuponen con un nivel de autonomía suficiente como para no tener supervisión las 24 horas del día, aunque siempre tendrán profesionales de referencia.

PASO PRIMERO

El Centro de Salud Mental de área propone a una persona para que vaya a piso, dado que ha observado, en principio, un funcionamiento óptimo y lo que es más importante, que es potencialmente competente para adquirir la autonomía suficiente de cara a una independencia. También existe la posibilidad de que, en un usuario que salud mental haya derivado, en principio, sólo a MiniResidencia, los profesionales de la misma observen un posible perfil de piso, con lo que la propuesta partirá en este caso de la MiniResidencia y será trasladada a Salud Mental.

PASO SEGUNDO

Una vez que la persona ha sido propuesta para piso, ha de pasar antes por la MiniResidencia, con el fin de ser evaluado por los profesionales y secundar o no la propuesta de Salud Mental. En el caso de ser secundada, la persona estará el tiempo que los profesionales del recurso estimen oportuno a fin de trabajar ciertos aspectos fundamentales para su posterior paso a piso.Es en este punto cuando comienza el trabajo que desde la rehabilitación psicosocial más nos interesa.

Los proyectos de pisos de las MiniResidencias cuentan con unos requisitos previos que se han de cumplir por la persona candidata, destacando los siguientes:

  1. Ha de existir un diagnóstico.
  2. Estar en tratamiento psiquiátrico.
  3. Tener conciencia de enfermedad.
  4. Existir autonomía en la toma de su tratamiento farmacológico

A partir de aquí, los profesionales crearán una serie de requisitos a cumplir por las personas propuestas, así como una serie de normas, principios y estrategias metodológicas que serán la base para el trabajo con las personas candidatas y más tarde, residentes en los pisos.

Pero si el equipo de profesionales, pasado un periodo de evaluación, estimaran que el usuario no está preparado para su incorporación a piso, la propuesta puede no alcanzar su finalidad, optando bien por continuar con el trabajo de preparación o bien por no continuar con dicha propuesta.

Sin embargo se trata de decisiones que llevan su tiempo, basadas en un trabajo continuo tanto por parte de los profesionales como por parte de los propios usuarios, que en muchas ocasiones ven en esta opción la única oportunidad para cumplir su sueño de ser autónomos y de estar integrados plenamente en la sociedad, derribando las barreras de los estereotipos que en torno a la enfermedad mental existen.

La convivencia en un piso supervisado se basa en la misma convivencia que puedan tener cuatro compañeros de piso, que comparten intereses, necesidades, y lo que es más importante, en este caso diagnósticos. Este aspecto, más allá de poder ser algo encasillador para los usuarios, es utilizado por los profesionales como algo positivo, puesto que permite un mejor trabajo con respecto a la conciencia de enfermedad y el apoyo mutuo entre los propios residentes, previniendo en muchos casos crisis psiquiátricas, reconociendo pródromos y en su caso, actuando ante las mismas

ÁREAS QUE SE TRABAJAN

  1. Toma de Medicación: Es imprescindible que los usuarios sean responsables de su tratamiento farmacológico, puesto que no siempre van a tener a un profesional que les supervise. Recordemos que la meta es la independencia completa, es decir, que en un momento dado tendrán que abandonar el piso puesto que habrán sido capaces de llegar al nivel de autonomía suficiente para vivir por su cuenta.
  2. Autonomía Doméstica: El hecho de estar en un piso supervisado implica planificar los presupuestos de manutención e higiene del hogar. Por tanto, se realizará un entrenamiento con todos los miembros del piso en todas aquellas labores comunes en una casa.
  3. Manejo del dinero: A parte de los gastos compartidos, es fundamental que cada persona realice de forma individual su propia planificación, ya que como decíamos con anterioridad, la idea es su futura independencia, haciéndose cargo de sus gastos personales y compaginándolos con los compartidos.
  4. Vida laboral: Hay usuarios que no trabajan, cuyos ingresos provienen básicamente de pensiones no contributivas. Sin embargo, los hay que sí tiene trabajos, muchos protegidos, cuyos ingresos pueden compaginar con otras pensiones, como ocurre con la no contributiva, gracias a la reciente ley que permite unir ambos ingresos siempre y cuando se cumplan unos requisitos.
  5. Convivencia: Se trata que exista una relación cordial entre los residentes, surgiendo como es natural dificultades que sólo hay si existe dicha convivencia. Así, se realizan intervenciones por parte de los profesionales en torno a las habilidades sociales necesarias para ello.

A pesar de existir un amplio número de plazas, se hacen necesarias más. En los últimos años se ha incrementado su número; así, finalizado el 2005 existían 31 pisos, con un total de 125 plazas. En el 2006 el total de pisos fue de 44 pisos, con 177 plazas. Ya para este año 2007 está prevista la creación de 12 pisos más con 48 nuevas plazas. Por tanto, la previsión para finales de 2007 sería de 60/ 70 pisos supervisados con unas 300 plazas aproximadamente.

Si analizamos la realidad, observamos que con mayor asiduidad, se diagnostican enfermedades mentales y el pronóstico para un fututo que ronda de los 5 a los 10 años, augura un aumento sustancial de las mismas.

Por tanto, en general, se tenderá a aumentar el número de recursos entre los que se encuentran los pisos supervisados, porque recordemos que la enfermedad mental no ha de impedir el llevar una vida normalizada y una buena prueba de ello es la incorporación de personas con enfermedades mentales crónicas a los pisos.

Descripción del hombre: dependencia, deseo de independencia, necesidad.
Blaise Pascal

 

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