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Sección:
Sexología



Género y disfunciones sexuales.
Amelia Zamora Bayón, Psicóloga Especialista en Terapia Sexual y de Pareja..

¿Sufren los hombres y las mujeres los mismos problemas sexuales? ¿Cuáles son las disfunciones sexuales más frecuentes en los hombres? ¿Y en las mujeres? Las diferencias de género también son visibles en la consulta del terapeuta sexual.

Tanto los hombres como las mujeres pueden convivir con problemas sexuales que requieran del apoyo de un especialista. Las disfunciones sexuales afectan a los dos sexos pero existen algunas diferencias. Hoy en día los hombres están muy preocupados por el tamaño y aspecto de sus genitales o dan mucha importancia a su rendimiento durante el coito. Las mujeres en cambio acusan falta de deseo, no consiguen llegar al orgasmo o sufren dolor en sus relaciones.

Existen diferentes motivos para las disfunciones sexuales. A grandes rasgos podemos señalar dos, las causas biológicas y las causas psicosociales. Entre las causas biológicas podemos encontrar problemas físicos (agotamiento), problemas genéticos (malformaciones de los genitales, problemas hormonales…) y problemas médicos (enfermedades cardiovasculares, diabetes, consumo de medicamentos...). Siempre que el paciente presente problemas de esta índole acudirá a un médico especialista para comenzar el tratamiento correspondiente.

Las causas psicosociales abarcan una amplia gama de posibilidades: las influencias culturales (culturas o entornos familiares sexualmente represivos), los traumas psicosexuales (abusos sexuales en la infancia), la orientación sexual (gays y lesbianas involucrados en relaciones heterosexuales), problemas psicológicos (depresión, cuadros de ansiedad), problemas en la relación de pareja y falta de habilidades sexuales (escasa o errónea educación afectivo-sexual) entre otras.

Las causas biológicas pueden dar lugar a diferencias entre hombres y mujeres, pero éstas están relacionadas con las disimilitudes que hay entre las dos anatomías.

Las causas psicosociales nos explican mejor las diferencias de género con respecto a las disfunciones sexuales. La razón: el género es el conjunto de los aspectos sociales de la sexualidad, es decir, el conjunto de comportamientos y valores asociados de manera arbitraria al sexo. Esta construcción cultural nos influye en todas las facetas de la vida y también en nuestra vida íntima. Los roles de género se van adquiriendo desde la primera infancia y se acaban de fijar a lo largo de la adolescencia. Aprendemos la diferenciación de comportamientos por género y de forma paralela nuestro entorno social espera que actuemos en consecuencia.

En las relaciones sexuales también están presentes los roles de género y tanto hombres como mujeres quieren ajustar sus conductas a lo esperado de ellos en dicha situación.

Pensemos en el rol de género masculino. Los hombres sufren principalmente disfunción eréctil y trastornos de la eyaculación (eyaculación precoz y eyaculación retardada), ¿qué relación existe entre estas disfunciones y algunas pautas sexuales del rol masculino? Primero recopilemos algunas de estas presiones sociales para asociarlas posteriormente con las disfunciones sexuales más frecuentes en hombres:

1- Los hombres siempre están dispuestos a mantener relaciones sexuales, a cualquier hora y en cualquier lugar.
2- El tamaño y la forma del pene importan y mucho.
3- Los hombres tiene que durar bastante tiempo, aunque ese bastante no sepa nadie cuanto es (¿20 minutos? ¿40 minutos? ¿4 horas?).
4- El hombre se siente el responsable del éxito o del fracaso del acto sexual, por eso cuando la pareja no queda satisfecha la culpa recae sobre él. Durante la relación sexual la pareja tiene que alcanzar mínimo un orgasmo para que el hombre pueda acabar contento y realizado.

A modo de resumen: el hombre apto para mantener relaciones es aquel que tiene un pene bonito y grande, que siempre es capaz de hacer disfrutar largo tiempo a su pareja, la cual siempre alcanza el orgasmo gracias a las habilidades y el control del hombre.

La ansiedad que provoca no cumplir una o varias de estas características puede generar el nacimiento de una disfunción sexual. Forzarse a mantener relaciones cuando no se tienen ganas o los complejos por el tamaño o el aspecto de los genitales están relacionados con dificultades de erección. Preocuparse en exceso de durar el máximo o el miedo a eyacular antes de tiempo pueden estar detrás de los problemas eyaculatorios. Por último, ser un espectador de la relación sexual en lugar de un participante complica llegar al orgasmo.

Por su parte, las disfunciones sexuales más comunes en las mujeres son la falta de deseo, el dolor en las relaciones sexuales (vaginismo o dispareunias) y la dificultad para alcanzar el orgasmo. Del mismo modo que a los hombres, las presiones asociadas al rol de género pueden estar detrás de estos problemas. Veamos algunas de estás ideas:

1- Las relaciones sexuales duelen.
2- A las mujeres no les interesa el sexo.
3- Las mujeres nunca tienen ganas. El sexo es más parecido a un regalo que se le hace al hombre que una actividad placentera.
4- El sexo es un terreno delicado que hay que manejar con cuidado para no resultar promiscua, descarada o fácil.
5- La sexualidad se confunde con la afectividad, por tanto el sexo es exclusivo del amor y si es amor romántico mejor aún.
6- La desnudez da vergüenza.
7- El sexo es para las mujeres jóvenes.
8- La mujer nunca toma la iniciativa, el hombre es el que sabe.

A modo de resumen: para una mujer es mejor no mostrar interés por el sexo, al menos hasta que no de con el hombre adecuado, éste, la guiará por la relación sexual para evitar la vergüenza y el dolor porque lo hará desde el amor. La mujer ofrece el sexo como un regalo, pero este regalo es mejor recibido si ella es joven y guapa.

Muchas mujeres que han estado expuestas a ideas negativas sobre el sexo durante la infancia y la adolescencia, encuentran dificultades para cambiar de golpe y ver el sexo como una fuente de placer y satisfacción. Aunque el patrón tradicional pueda haberse desvanecido en los últimos años, las chicas pueden estar expuestas a actitudes relativamente más represivas. Toda una vida aprendiendo a perder el interés por la sexualidad puede afectar al deseo y a la excitación sexual. Sin excitación sexual el coito puede resultar muy doloroso y con miedo al dolor, el coito puede ser complicado, y el orgasmo misión imposible.

Como conclusión, podemos decir que tanto en hombres como en mujeres, los roles de género alimentan muchas creencias sobre cómo deben comportarse en sus relaciones sexuales. Cuando estas creencias dan lugar a ansiedad y a miedo y las preocupaciones superan las ganas de disfrutar, pueden surgir los problemas.

La terapia sexual contempla desaprender las creencias que están impidiendo que la persona disfrute de sus relaciones, a la par que aprende creencias que le permitan dejarse llevar y vivir la relación sexual como un momento para compartir disfrute y placer. La actitud positiva hacia la sexualidad facilita la aplicación de las técnicas específicas que ayudarán a la persona a superar su problema.