LA COMUNICACIÓN
EN LA PAREJA
D. Alejandro Arribas sánchez. Editor
y coordinador de la sección
La mayoría
de los problemas en una pareja tienen como punto de inicio
una mala comunicación. Cuando dos personas conviven
es casi imposible no comunicarse. La dificultad, por tanto,
estriba en hacerlo de manera adecuada.
Desde las relaciones
sexuales hasta la elección de una película
de cine requieren un proceso de comunicación. Las
muestras de afecto y la expresión de cualquier comentario
crítico necesitan una adecuado manejo de la comunicación
verbal y no verbal entre los miembros de la pareja.
Vivimos en una sociedad cada vez más individual y
con menos contacto social. Solemos estar en situaciones
estresantes un alto porcentaje de nuestras horas del día
(atascos, trabajo, prisas, etc.) esto dificulta que nos
paremos a pensar que es lo que nuestro lenguaje corporal
transmite y sobre todo si en realidad conseguimos hacer
llegar a la otra persona lo que pensábamos.
La comunicación no verbal es el lenguaje de nuestros
sentimientos, resulta muy fácil decir algo que no
pensamos pero es muy probable que nuestra cara, nuestras
manos, o nuestro cuerpo nos delaten. En las relaciones de
pareja muchas de las cosas que trasmitimos surgen de una
mirada, de una sonrisa, de la postura de nuestras manos,
de la ropa que nos ponemos, etc. Si estamos enfadados no
es que dejemos de comunicarnos sino que transmitimos con
nuestra cara seria un mensaje de “no me gusta nada
lo que me has hecho”. Un portazo o sentarme al otro
lado del sillón “no te perdono que te olvidarás
de nuestro aniversario”. Por tanto no debemos olvidar
la importancia de acompañar a nuestras palabras de
una comunicación no verbal que sea coherente con
lo que queremos decir.
Las palabras no dejan de ser el medio más universal
para la comunicación entre las personas. Son el principio
de la cadena de la comunicación. Sin embargo lo que
queremos decir no es siempre lo que llega a la otra persona.
Podemos dejarnos llevar por la ira y decir palabras que
no sentimos o reprochar situaciones sin haber preguntado
a nuestra pareja la razón que le llevo a realizar
una determinada acción. En otras ocasiones somos
demasiado escuetos a la hora de agradecer o de expresar
algo positivo a alguien. En los peores casos nuestras palabras
hacen daño, hiriendo los sentimientos de las personas
que nos rodean, y como no, los de nuestra propia pareja.
En el último extremo de la cadena de la comunicación
está el receptor, la persona que recibe un mensaje
y que tiene la misión de descifrar e interpretar
de manera adecuada. Por desgracia en multitud de ocasiones
el significado que se le puede dar a un mensaje puede estar
sesgado por nuestras experiencias anteriores, por nuestros
miedos e inseguridades, por la ansiedad, etc. Todo ello
puede suponer que acabemos interpretando algo negativo de
un mensaje cualquiera. Cuantas veces hemos escuchado frases
como
-“Que bien
te queda ese peinado”
-“Lo dices para pelotearme ni si quiera te has fijado”
-“Hoy no te
podré llamar por teléfono, hasta la noche”
-“Esta claro que ya no le interesó, sino sacaría
tiempo para llamarme”
La comunicación
supone la llave mágica que permite abrir el cofre
de los conflictos y poder solucionarlos a través
de negociaciones y acuerdos entre las dos partes. Es primordial
que los tres pilares de la comunicación (emisor,
mensaje y receptor) funcionen correctamente. El emisor del
mensaje debe saber como conseguir que eso que dice sea entendido
de manera correcta. Pero la persona que recibe la información
debe preocuparse de no mezclar sus emociones y sus miedos
con el mensaje que esta recibiendo para tratar de entender
que es lo que nos están queriendo decir.
En las parejas es muy habitual que los problemas de comunicación
se creen a partir de malas interpretaciones o de mensajes
ambiguos. Si queremos saber que es lo que nuestra pareja
piensa deberemos preocuparnos de entender perfectamente
lo que quiere trasmitirnos. Para ello es interesante que
practiquemos un ejercicio de escucha activa. Se trata de
intentar resumir lo que nuestra pareja nos ha querido decir
durante la conversación. Puede que nos demos cuenta
de que en muchas ocasiones no estamos entendiendo del todo
o puede que estemos argumentando algo que él / ella
no pensaba. “Yo creía que tú... ”
“Pensaba que habías querido decir... ”
son frases producto de una mala escucha activa.
Como seres humanos con valores personales y experiencias
anteriores no podemos evitar tener ciertas expectativas
sobre las cosas. Nos hacemos una idea de cómo debe
comportarse nuestra pareja, de cómo debe ser el amor,
de cómo será la convivencia con una persona.
En muchas de estas situaciones nuestras expectativas son
bastante irreales y por tanto inalcanzables. Pensar en como
debe comportarse nuestra pareja es en algunos casos creer
que tenemos control sobre esa persona. En esta situación
la comunicación se convierte algo complicado, sino
se dice lo que esperamos escuchar se interpretará
como una señal negativa. Si creemos que nuestra pareja
va cumplir con todo lo que nosotros establecemos que debe
hacer, estamos fracasando de antemano porque en muchos casos,
podemos llegar a ser demasiado exigentes con este planteamiento.
EXPRESIÓN
DE SENTIMIENTOS POSITIVOS |
• Mirar a la persona
a los ojos
• Describir exactamente que es lo que nos
ha gustado
• Decirle lo bien que te ha hecho sentir
|
EXPRESIÓN DE SENTIMIENTOS NEGATIVOS (CRÍTICAS)
|
• Mirar a la persona
a los ojos
• Hablar calmado y firme
• Describir la conducta que ha generado el
malestar
• Explicar los sentimientos negativos que
sentiste
• Posible resolución:
• Petición positiva de cambio
• Posponer para hablarlo más tranquilamente.
|
ESCUCHA
ACTIVA |
• Mirar a la persona
que nos habla
• Resumir cuando ha terminado su exposición
del asunto
• Expresar tu opinión
|
En la tabla anterior hemos resumido
algunos de los elementos de comunicación más
importantes en la relación de pareja. No cabe duda
de que estas pautas pueden aplicarse a la comunicación
con cualquier persona.
En la mayoría de las parejas los comentarios más
detallados y habituales, donde se hace más hincapié,
están relacionados con los aspectos negativos, es
decir, aquello que no nos gusta o que nos ha hechos sentirnos
mal en algún momento determinado. Desde luego es
necesario que este tipo de mensajes se hagan de la mejor
manera posible, porque al contrario de lo que muchas personas
puedan pensar, las relaciones de pareja sanas no son aquellas
que discuten menos, sino las que saben hacerlo de manera
correcta. Esto les permitirá encontrar puntos de
acuerdo y tomar decisiones sobre el asunto a través
del consenso. Todo esto requiere práctica, expresar
los desacuerdos de forma apropiada implica hacerlo sin apelar
a características globales de la persona, “eres
un desastre”, “no sabes hacer nada” “no
te interesas por mi”, “te pareces ha tu madre..”
sino de forma concreta y ciñéndonos a la conducta
problemática.
Podríamos decir algo así:
-“Cuando no vienes a buscarme los viernes por la tarde,
me siento mal porque estoy muy cansada, me haría
mucha ilusión, que si sales antes de trabajar, me
recogieras”
En vez de:
-“Los maridos de las demás vienen a buscarlas,
tu pasas de todo, te da igual como este yo”
Este último ejemplo provoca en el otro una respuesta
defensiva que puede llevarle a contestar de manera brusca
e iniciar una discusión por culpa de una mala expresión
de la crítica. Con estas fórmulas no nos aseguramos
el éxito, pero facilitamos que en una relación,
siempre y cuando los dos miembros quieran que las cosas
vayan bien, se establezcan unos caminos para el cambio en
las áreas en las que se presenten conflictos.
No olvidemos lo importante que es siempre la expresión
de los sentimientos positivos. En general suele costar mucho
decirle a la otra persona lo bien que nos hace sentir, dar
las gracias por las cosas que nos han gustado, y recordar
los momentos agradables que nos ha hecho pasar.
En la balanza del amor es imposible quitar los “pesos
negativos” porque forman parte de la vida pero es
muy importante saber compensarlos con “pesos positivos”,
y está en nuestra mano poder ponerlos.