EL
AMOR, LA PAREJA Y EL SEXO ¿Qué es el amor?
D. Alejandro Arribas. Editor y coordinador de la sección
El amor es
uno de los conceptos abstractos que más ha dado de
que hablar a lo largo de nuestra historia. Poetas, escritores,
filósofos, músicos y como no, el ciudadano
de a pie, se han preguntado más de una vez que es
el amor. La intensidad de las emociones generadas por este
“fenómeno”(sobre todo cuando no se ve
correspondido) lleva a muchas personas a demandar atención
psicológica.
“Cuando nos vimos por primera vez no hicimos sino
recordarnos. Aunque te parezca absurdo, yo he llorado cuando
tuve conciencia, de mi amor hacia ti, por no haberte querido
toda la vida” Antonio Machado
Una de las áreas
más importantes de nuestras vida es la que concierne
al “amor”. El terreno emocional, en lo que a
relaciones íntimas se refiere, es un aspecto muy
vulnerable y sensible en la mayoría de las personas.
Casi todos creemos en la posibilidad de encontrar una persona
con la que compartir nuestras alegrías, nuestras
penas, tiempo de ocio, en definitiva, nuestra vida.
“El amor”, entendido desde el punto de vista
de la pareja, supone un concepto bastante enigmático,
que sin embargo, es fuente de muchas motivaciones y comportamientos
no menos enigmáticos. Para tratar de encauzar este
problema empezaremos por analizar que hay detrás
del amor.
En primer lugar tenemos que destacar que la definición
del amor es personal. Esto implica que las expectativas
sobre nuestras parejas, como deben comportarse y nuestras
emociones al respecto, son una interpretación personal
de la situación. Cierto es, que existen algunas ideas
y emociones sobre el amor que pueden ser comunes, pero el
matiz personal que le damos en cada nueva relación
las convierte en una fuente nueva de sentimientos y respuestas.
La única pega, es saber si estas expectativas son
objetivas y por tanto se ciñen a la realidad.
En segundo lugar, no debemos olvidar que esas expectativas
que antes comentábamos están ineludiblemente
influenciadas por las sociedad que nos rodea. Nuestros padres
nos han mostrado una imagen del amor; el cine y la literatura
se han encargado de generar las visiones más paradójicas,
de lo más triste a lo más feliz, (quién
no tiene alguna película o un libro que le ha marcado
en este aspecto); Las experiencias personales y la vividas
por personas cercanas (amigos conocidos, vecinos, etc) suelen
alimentar o modificar nuestras expectativas sobre las relaciones
de pareja y el amor; la música inyección de
emociones en vena; en definitiva multitud de aspectos sociales
que contribuyen a la definición personal del concepto
del amor.
Y en último lugar nos encontramos con el elemento
más peculiar de este concepto. El amor es una situación
que depende de dos personas y empieza complicarse desde
el mismo instante en que la otra persona se incorpora a
nuestras vidas y crea una nueva idea personal del amor.
En realidad, la participación de otras personas en
nuestro concepto del amor, debería enriquecernos
pero solemos frustrarnos bastante cuando no se cumplen nuestras
expectativas, sobre algo o sobre alguien. La pregunta en
este punto es inevitable ¿Tenemos expectativas realistas
sobre el amor y las relaciones de pareja?
En la mayoría de las casos tras un período
de aprendizaje que suele darse en la adolescencia y que
puede prolongarse más o menos en el tiempo, dependiendo
de el grado de asimilación que tenga cada persona,
solemos ajustar nuestras ideas sobre el amor y las pareja
a una realidad más cotidiana. Desaparecen los príncipes
azules y las mujeres perfectas. Si nosotros no somos perfectos
por que esperamos que nuestra pareja lo sea, además
¿Qué hay perfecto? ¿Quién es
perfecto?. Con la acumulación de experiencias nuestros
esquemas mentales comienzan a entender la importancia de
la opinión del otro y sobre todo la tolerancia y
el respeto. Dejamos de lado nuestro “yo más
infantil “en el que el otro debe cumplir todos nuestros
deseos y nos dedicamos a buscar un equilibrio que supondrá
mucho esfuerzo, y en algunos caso no se encontrará.
A estas alturas del artículo, alguien estará
echando de menos “la química del amor”.
Es cierto que el atractivo físico y personal tienen
un papel importante en el enamoramiento, pero no olvide
sus propias expectativas en forma de deseo. Esa química
inicial se esfumará con facilidad si a partir de
ese momento no existe algo mucho más sencillo de
encontrar y por tanto de fomentar en un futuro, la “interacción”,
es decir, el intercambio de cosas agradables entre los miembro
de la pareja. Compartir ideas, poder hablar con alguien
y sentirse escuchado, realizar actividades conjuntas (cenas,
salir, bailar, etc) mantener relaciones sexuales, sorprender
a la otra persona. ¿Todo eso es amor?
Es momento de hacernos algunas preguntas, para ver en que
grado todos seguimos teniendo alguna que otra idea sobre
el amor y la pareja poco realista.
PREGUNTAS SOBRE
EL AMOR Y LA PAREJA
|
SI/N0 |
| El que quiere a una persona
sabe lo que el otro piensa y siente |
|
| Debes
transformar a tu pareja en alguien mejor |
|
| Los opuestos se atraen
y se complementan |
|
| Debes
hacer feliz a tu pareja |
|
| Marido y mujer deberían
hacer todo juntos |
|
| Tener
un hijo mejora un mal matrimonio |
|
|
La pareja (en sus diferente acepciones
actuales) se convierte en uno de los vínculos sociales
más común. Esto significa que la mayoría
de las personas optan por intentar convivir con alguien
para el resto de su vida, lo cual no resulta nada fácil
en la mayoría de las ocasiones. La idea en si no
es mala, porque los estudios demuestran que las parejas
estables “armoniosas” aportan un factor de protección
para la salud de los interesados, aunque del lado negativo,
las parejas conflictivas suelen intensificar cualquier problema
personal (ansiedad, depresión, inseguridad, etc)
o generar patologías nuevas
En el amor y por extensión en la pareja uno de los
errores fundamentales se encuentra en nuestras “ideas
irracionales”, esas creencias personales sobre las
cosas, que no tienen fundamento objetivo en la realidad,
y que con el tiempo se convierten en mitos:
• Por mucho que alguien quiera a otra persona no puede
saber en cada momento lo que piensa y siente. Por tanto,
la comunicación de nuestras emociones será
fundamental para que nuestra relación funcione.
• Cuando elegimos pareja lo hacemos sabiendo cuales
son sus características personales (más o
menos) positivas y negativas. Se supone que la balanza ha
de ser positiva, pero es imposible eliminar todo lo que
no nos guste de nuestra pareja. Deberemos aprender a convivir
con lo bueno y con lo malo. En realidad nadie puede cambiar
a nadie si éste no quiere cambiar.
• Otro de los errores comunes es pensar en hacer feliz
a nuestra pareja a toda costa, incluso a costa de nuestra
propia felicidad. Transigir está bien, hace más
fácil la convivencia, pero no puede convertirse en
una costumbre, por que si nosotros no estamos felices, como
haremos que nuestra pareja este feliz, ¿Fingiendo?
• En algunas ocasiones las parejas se empeñan
en hacerlo todo junto y lógicamente se acaban saturando.
Conservar una parcela personal independiente (amigos, hobbies,
etc) puede se una válvula de escape para los momentos
de tensión, además de enriquecer y mantener
las relaciones sociales. Esta parcela no debe interferir
con el tiempo de la pareja lógicamente.
• Por último nunca no trate de solucionar sus
problemas de pareja añadiendo una situación
nueva, en muchos casos estresante y que supone una responsabilidad
de por vida, como es el nacimiento de un hijo. Primero consiga
que su relación sea saludable y luego decida si quiere
tener un hijo o no.
Como ha podido comprobar la respuesta
adecuada a las preguntas antes planteadas era “no”.
Si piensa que el amor es para siempre, lo ideal que era
su pareja cuando comenzaban la relación y lo complicada
que resulta la convivencia ahora , no olvide que vive rodeado
de una serie de circunstancias sociales, laborales y personales
que pueden afectarle en todo momento.
Cuando quiera realizar cambios en su relación porque
siente que la cosa no va bien, recuerde que las parejas
se sienten bien cuando intercambian cosas positivas entre
ellos, ya sean palabras, emociones o hechos. Además
no olvide:
• Cualquier
cambio grande es la suma de pequeños cambios.
• No de por sentado lo que tiene que hacer su pareja,
sólo sería una expectativa frustrada más.
Puede que su pareja no piense lo mismo.
• Si anima a su pareja cuando haga algo agradable
por usted, es más probable que lo vuelva a realizar.
El amor, la pareja
y como no, el sexo, deben ser dinámicos, una materia
en constante evolución que les permita adaptarse
a los cambios externos e internos y afrontar los nuevos
retos, disfrutando de los logros conseguidos.
“Hay que parecerse un poco para comprenderse;
pero hay que ser un poco diferentes para amarse”
Paul Géraldy
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